una charla obligada sobre el colapso ecológico


Cómo abordar la crisis planetaria, cuáles son los impactos en el mundo del trabajo, de qué hablamos cuando decimos transición energética fueron los ejes de la entrevista pública que se llevó adelante en el Espacio Ñ/Clarín en la Feria del Libro a Pablo Bertinat, Cecilia Anigstein, Gabriela Wyczykier, Ariel Slipak (autores de La transición energética en Argentina, junto a Maristella Svampa) y Enrique Viale (autor también con Svampa de El colapso ecológico ya llegó). Ambos libros fueron editados por la editorial Siglo XXI.

Ante la pregunta sobre si se está terminando la llamada “civilización del petróleo”, el coordinador del Grupo de Estudios Críticos e Interdisciplinario sobre la Problemática Energética (GECIPE), Pablo Bertinat, señaló: “Entendemos que debería terminar, el problema es que la civilización del petróleo es la civilización del crecimiento sin límites, de la desigualdad, de la acumulación, del extractivismo. Esto no se va a terminar porque se termine el petróleo. No es un problema sólo de las fuentes utilizadas. El abandono del petróleo es una condición necesaria pero no suficiente para la transición».

«Se requiere –agregó– otras lógicas de relacionamiento, el repensar el modelo productivo, el modelo de consumo. El sistema energético es la gran limitante al desarrollo, no podemos tener cualquier modelo de desarrollo sino aquel que sea compatible con los recursos disponibles, los límites y la eliminación de las desigualdades”.

El colapso ecológico ya llegó. Debatieron Pablo Bertinat, Cecilia Anigstein, Gabriela Wyczykier, Ariel Slipak y Enrique Viale.

El colapso ecológico ya llegó. Debatieron Pablo Bertinat, Cecilia Anigstein, Gabriela Wyczykier, Ariel Slipak y Enrique Viale.

Durante la charla, se habló también de cuáles son los impactos que la crisis socioecológica y la transición energética tienen sobre el mundo del trabajo. La docente de la Universidad Nacional de General Sarmiento, investigadora del Conicet e integrante del Gecipe, Cecilia Anigstein dijo: “La clase trabajadora enfrenta una doble amenaza porque queda atrapada en un fuego cruzado. Por un lado, en tanto fuerza de trabajo en actividades económicas contaminantes, particularmente las extractivas, se encuentran en la primera línea de exposición a los riesgos que afectan a sus condiciones de trabajo, salud y seguridad, pero además sus condiciones de vida y la de sus familias, porque habitan las comunidades que a su vez son afectadas negativamente por estas industrias marrones».

Por el otro lado, manifestó que la potencial interrupción o desmantelamiento de la actividad en cuestión «es una amenaza para la continuidad laboral de estos trabajadores. Su puesto de trabajo, sus ingresos y su propia subsistencia están en riesgo. De ahí que sea bastante usual que los sindicatos asuman posiciones defensivas, e incluso reactivas frente a los procesos de transición energética o ante protestas y movimientos ambientales”.

La investigadora señaló además que en Argentina el sector extractivo (minas y canteras) genera 83.400 puestos de trabajo registrados a nivel nacional (de los cuales 32.833 corresponden al sector minería).

Vaca Muerta. Foto REUTERS/Agustin Marcarian

Vaca Muerta. Foto REUTERS/Agustin Marcarian

“Apenas el 0,7% del total del empleo registrado, según los últimos datos disponibles del SIPA. Por tratarse de una actividad capital intensiva, la capacidad de generación de puestos de trabajo es bastante limitada y no mueve las agujas del mercado de trabajo si se la compara con otras actividades que tienen un peso importante como la industria manufactura”, explicó.

Durante la entrevista, realizada por la periodista Inés Hayes, Gabriela Wyczykier, también docente de la UNGS, investigadora del Conicet e integrante del Gecipe, señaló que para “ilustrar las consecuencias ambientales de la extracción de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta, podemos comentar algunas experiencias vivenciadas por los pobladores de la zona de Añelo, territorio ubicado en el centro de la explotación».

Sumó: «En nuestro viaje para realizar trabajo de campo de la investigación, junto a Juan Acacio, Lidia, integrante de la comunidad Campo Maripe nos relataba cómo el proceso productivo había generado la mortandad de animales, y afectado sustantivamente la flora en la zona. Su tía, asistió a la muerte paulatina de sus chivas, cuando caían en las zanjas que las empresas abrían para poner caños. En el presente, varios de aquellos pozos abiertos nunca terminaron de cerrarse, el caño quedó conectado, los . animales continuaban cayendo adentro, generándole importantes pérdidas económicas”.

"El colapso ecológico ya llegó", de Maristella Svampa y Enrique Viale (Siglo XXI, $2.300).

«El colapso ecológico ya llegó», de Maristella Svampa y Enrique Viale (Siglo XXI, $2.300).

Leandro, dueño de un comercio pujante ubicado en el poblado, contó Gabriela, “prefiere no tomar el agua que viene del río, como otros tantos pobladores de la zona. Desconfía de su pureza: la contaminación producto de la actividad es una sospecha difícil de contrarrestar cuando los intereses de las empresas y el Estado provincial para que la extracción no se pause son tan enfáticos”.

Ante la pregunta del público sobre las diferencias entre la Unión Europea y China y su vínculo con Argentina en relación a la transición energética, Ariel Slipak, docente, investigador e integrante del Gecipe, destacó que “si bien pueden tener políticas diferentes sobre financiamiento y estándares ambientales, lo que sí se ve es que la diferencia entre los países del Norte global, entre los que incluyo a China, o los países centrales y Argentina, se da en los territorios y en las comunidades que terminan pagando el costo del perfil de transición energética que se da en Europa o en China”.

“Es tan oportuno repensar la transición ecológica, cuando además el concepto está en disputa”, dijo el abogado ambientalista Enrique Viale. “Nos robaron el concepto de desarrollo sustentable y ahora está en disputa como lo está y muy fuertemente el propio concepto de transición ecológico y es tan así que se ha conformado en un nuevo altar para el sacrificio de territorios ahora en ese nombre, como pasa en el Norte, para que cada estadounidense pueda tener su automóvil Tesla«, siguió.

«Es muy perverso el extractivismo cómo trabaja distintos conceptos y los agota (muy relacionado con su historia de agotar recursos). Ahora el nuevo concepto en pugna es el de transición energética que tenemos que seguir disputando”, concluyó Viale, quien además acompaña las diferentes luchas que llevan adelante las comunidades en defensa de la vida.

PC



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