más de medio millón de personas en la primera exposición dedicada al genio catalán


Hasta fines del siglo XIX la historia de la arquitectura fue la historia de la lógica bidimensional. O al menos lo sentía así el arquitecto español Antonio Gaudí (1852-1926) cuando comenzó a desafiar la lógica de su profesión. “Si miramos cualquier paisaje urbano caeremos en la cuenta de que los edificios, las torres y las cúpulas no son más que los cuadrados, rectángulos, triángulos y círculos que los arquitectos plasmaron sobre el papel”, decía. Él, en cambio, había decidido, seguro del diagnóstico, comenzar una obra que presentía y fue revolucionaria, y hacer de la tridimensionalidad un elemento central de su métier.   

En consecuencia, comenzó a concretar sus maquetas con maderas, telas e hilos, para ver de qué manera ocupaban el espacio: quería imitar las formas de la naturaleza, al idear techos, balcones, ventanas, cúpulas y puertas para distintos proyectos de su ciudad, Barcelona. A ese arte nuevo, que marcó un antes y un después en la historia de la arquitectura mundial también se lo considera un hecho revolucionario, también desde el arte.

La fachada de la Casa Batllo, diseñana por el arquitecto catalán Antoni Gaudi. / Foto: Reuters

La fachada de la Casa Batllo, diseñana por el arquitecto catalán Antoni Gaudi. / Foto: Reuters

​Es que la belleza y un exotismo infrecuente definen sus piezas arquitectónicas, que además se cuentan desde hace más de un siglo entre los mayores atractivos turísticos de Barcelona, y de España toda: allí se reconocen siluetas de animales, calaveras, plantas, huesos y frutos. Y es ese estilo único el que ahora también atrajo a miles de personas –medio millón de visitantes, para ser más precisos-, en la primera muestra dedicada al gran arquitecto español en Francia.

En total, 550.000 personas visitaron la expo del Musée d’Orsay de París entre el 12 de abril y el 17 de julio, anunciaron este miércoles los organizadores.

Se trata, en virtud de las cifras, de la cuarta exposición más visitada en la historia del museo, y la segunda en términos de afluencia diaria –casi 6.600 visitantes cada día-, después de una exposición sobre Picasso en 2018. Y es además, como se dijo, la primera exposición en Francia consagrada exclusivamente al genio catalán. 

Antoni GaudíÍ. La foto data de 1878, cuando tenía 26 años y recién había terminado sus estudios de arquitectura. / Foto: Archivo Xavier Jové.

Antoni GaudíÍ. La foto data de 1878, cuando tenía 26 años y recién había terminado sus estudios de arquitectura. / Foto: Archivo Xavier Jové.

La muestra cuenta con cerca de 200 muebles, objetos, dibujos, planos y fotografías relacionados con Gaudí y su recorrido artístico, cedidos principalmente por el Museo de Arte de Cataluña.

Los paneles informativos dan cuenta de su originalidad: se le describe a Gaudí, de entrada, como un artista “que escapa a las clasificaciones habituales de la historia de la arquitectura y de las artes decorativas”.

Un estilo único e «inclasificable»

Cualquier observador más o menos atento advertirá que Gaudí fue el creador que se inspiró en la naturaleza para reinventar la ciudad de Barcelona: figuras que se asemejan ostentosamente a árboles, frutos, huesos o animales asoman, en sus edificios y templos, por entre los cerámicos que se convirtieron en el elemento decorativo más característico de sus obras.

O podrá ver las figuras esculpidas en hierro forjado que tan a menudo utilizaba: solamente en la Sagrada Familia, su obra cumbre –aunque cualquiera de sus edificios podría servir como ejemplo–, reprodujo la imagen de treinta especies de plantas.

Eso no fue todo: también hay ahí formas inspiradas en caracoles, palomas y, obviamente, seres humanos. En esta iglesia, hay también un ciprés y un cedro cargado de pájaros, tallados en la piedra caliza.

Una imagen interna de la Sagrada Familia, situada en Barcelona, a la que el arquitecto catalán dedicó nada menos que 43 años de su vida. / Foto: AFP

Una imagen interna de la Sagrada Familia, situada en Barcelona, a la que el arquitecto catalán dedicó nada menos que 43 años de su vida. / Foto: AFP

“Su estilo es en verdad inclasificable”, dictaminó otro de los grandes artistas españoles del siglo, el pintor Joan Miró, también catalán. Los especialistas tienden a clasificar más: lo consideran el referente más representativo de la estética modernista.

“Puede hablarse de cualquier cosa, cuando de lo que realmente habría que hablar, es de gaudismo”, señaló Miró.

Gaudí diseñó más famosas construcciones, como deleitándose en la variedad de formas y texturas que les dan una suerte de vida propia, como con su explosivo colorido: la casa Vicens, la primera obra que dirige en calidad de arquitecto, el parque Güell, ese magnífico jardín inspirado en los parques ingleses del siglo XIX, que fue pensado para convertirse en una ciudad jardín de 20 hectáreas (por encargo de Eusebi Güell, su mecenas).

Así como la casa Batlló, cuyos balcones parecen calaveras de mamíferos y sus paredes un caleidoscopio de cerámicos brillantes, la casa Milá, más conocida como “La Pedrera”, y, por supuesto, la Sagrada Familia, a la que le dedicó nada menos que 43 años de su vida.  

La "Casa Batllo", en Barcelona. La belleza y el exotismo definen sus construcciones arquitectónicas, que se cuentan desde hace más de un siglo entre los mayores atractivos turísticos de la ciudad. / Foto: AFP

La «Casa Batllo», en Barcelona. La belleza y el exotismo definen sus construcciones arquitectónicas, que se cuentan desde hace más de un siglo entre los mayores atractivos turísticos de la ciudad. / Foto: AFP

Nacido en Reus, Tarragona, Gaudí se dedicó desde sus primeros años a la arquitectura, que consideraba “las madre de todas las artes”.

Su concepción de la construcción, en palabras de los realizadores del documental, tiene “ribetes místicos”, y una estética que parece inspirada en imágenes oníricas.

Su visión sobre lo que la arquitectura debía ser, fue opuesta a la de la totalidad de las escuelas de fines del siglo XIX y principios del XX, y a la de las tendencias hasta entonces conocidas.

El maravilloso. Parque Guell, diseñado por Antoni Gaudi y el sello distintivo del genio catlán. / Foto: Archivo Clarín

El maravilloso. Parque Guell, diseñado por Antoni Gaudi y el sello distintivo del genio catlán. / Foto: Archivo Clarín

Murió, en 1926, atropellado por un tranvía, y fue trasladado a un hospital de Barcelona en el que habitualmente se atendía a los mendigos e indigentes. No llevaba documentos, en ese momento, por lo que ingresó como NN.

VA 



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