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a 5 años de su muerte, cómo está hoy el lugar donde se ahogó Santiago Maldonado


El predio Vuelta de Río pertenece a la Compañía de Tierras Sud Argentino, del grupo Benetton. Está ubicado sobre la ruta 40, justo donde se abre un camino de ripio que conduce a El Maitén, provincia de Chubut. De las 1200 hectáreas que tiene su superficie, 700 están ocupadas por activistas de la Resistencia Ancestral Mapuche. Esta situación se mantiene inalterable desde marzo de 2015.

Hace cinco años -el 1 de agosto de 2017-, cuando Santiago Maldonado, como probó la Justicia, murió ahogado en el río Chubut mientras escapaba de una barrida de la Gendarmería, parecía que la toma de tierras finalmente terminaría. Pero nada de eso ocurrió. Hubo un juicio por usurpación y la Justicia determinó que la compañía es la dueña legal del predio. Además, que la agrupación que ocupa la tierra y dice que perteneció a su ancestros nunca pudo demostrar su presencia histórica en el lugar.

Eso dio paso a una causa civil que debía formalizar el desalojo. Pero a esa instancia nunca se arribó. Muchos creen que por falta de voluntad política. Sea como sea, todo sigue igual en ese lugar remoto, aplacado por el abandono y el paso del tiempo. 

La compañía directamente decidió no contar con ese lote mientras la Justicia no desaloje. Hoy la nevisca lo cubre todo, pero aún así se ven las casillas precarias que todavía habitan personas de la Pu Lof Vuelta del Río Cushamen, cercanas al clan más ruidoso de la Patagonia: los Jones Huala.

Nadie sabe cuántas son las personas que viven allí. Pero es evidente que se mantienen en un estado de inercia, como zombies sin rumbo, al margen de la dinámica económica de una zona donde predominan la forestación y la producción ovina.

Hallan a Maldonado

En la Justicia federal creen que quienes habitan hoy la toma de Cushamen están enlazados con quienes mantienen ocupaciones en Cuesta del Ternero, cerca de El Bolsón, y en Villa Mascardi, cerca de Bariloche. Son los tres puntos del mapa que se observan y donde no se descarta que Facundo Jones Huala, prófugo de la Justicia chilena, se mantenga oculto.

La semana pasada apareció un mensaje escrito de la RAM tras un ataque incendiario a un camping cerca de El Bolsón. Expertos de la zona ven en el tono y el estilo de esa misiva, un trazo y una construcción similar a la de varios de los panfletos que la RAM fue dejando en los más de 70 ataques que cometió dentro de los campos de Benetton durante todos estos años de ocupación (ellos dirían «recuperación») en Cushamen.

Todos esos ataques, que incluyen desde abigeato hasta incendios varios y el simulacro de fusilamiento de un peón, han sido oportunamente denunciados. 

Facundo Jones Huala, durante el juicio en el que se definió su extradición a Chiñe. Foto: Mario Quinteros

Facundo Jones Huala, durante el juicio en el que se definió su extradición a Chiñe. Foto: Mario Quinteros

«Tenemos reportes de que Jones Huala fue visto en Villa Mascardi y en El Bolsón. Pero no podemos confirmar nada. Creemos que no está estático. También nos parece razonable que enlace con la zona de Cushamen porque en las tres tomas se advirtió la presencia de familiares directos o parientes», explican. Ante cada consulta reiterada de Clarín, el Gobierno Nacional niega que el líder de la RAM esté en la Argentina. 

La población

El pueblo más cercano a la toma es El Maitén. Oscar Currilen, su intendente, atiende el teléfono. Es la tarde del jueves. Acaba de volver, casualmente, de Colonia Cushamen. Fue a llevar leña e insumos a pobladores que en esta época viven tapados de nieve. Un temporal azota por estos días a la zona cordillerana de Chubut. El invierno está implacable.

Currillen abasteció a las todas las comunidades, menos a quienes están adentro del cuadro Vuelta del Río, de los Benetton. No se acerca a quienes se mantienen en la toma de tierras. No porque no quiere. «No -dice-, no es por eso: lo que pasa que la gente que está ahí va cambiando y cuando vas no sabés con quién hablás porque están siempre encapuchados. En general, no quieren hablar con nadie». Después, reflexiona: «Con este clima, la deben estar pasando feo». 

Para Currilen, amable y campechano, todo termina pareciendo normal «porque hay que seguir con la vida», pero debería resolverse «por el bien de todos». Dice que hay empresarios que les plantean que no invierten más porque situaciones como esa continúan abiertas. Las comunidades también le hacen reclamos: nadie está conforme con el conflicto latente. 

«Es difícil. No sabemos bien quiénes son estos del RAM. Pero sí que están ahí. Y también que no todos las comunidades son lo mismo», aclara el intendente. A muchos los conoce, a otros tantos no. Días atrás, cuando la RAM volvió a golpear en El Bolsón, desde luego que se puso en alerta. «Había de los Jones Huala ahí, claro, pero van cambiando», insiste el jefe comunal, de origen mapuche.  

El río Chubut, donde murió ahogado Santiago Maldonado.

El río Chubut, donde murió ahogado Santiago Maldonado.

«Hoy están tranquilos. Me consta que tienen relación con el grupo que toma tierras en Villa Mascardi (donde murió Rafael Nahuel). Deben ser una docena. Reciben donaciones de la gente que los apoya cuando hacen una protesta. Viven de lo que les llevan. Si pasa algo grave, aparece más gente», ilustra Currilen.

Los hechos

Es cierto que los RAM ocuparon el predio en 2015. Pero debutaron mucho antes con sus incursiones violentas, que llegaron a la centena.

El primer atentado lo cometieron el 15 de diciembre de 2013: incendiaron plantaciones forestales de Benetton muy cerca del predio Vuelta del Río. Poco después atacaron a un camionero de apellido Rastellini. El hombre venía con su camión por la ruta 40. Lo hicieron bajar. Le tiraron molotov y le prendieron fuego el rodado. Eso ocurrió justo en la bifurcación a El Maitén, frente al predio que terminarían ocupando.

En octubre de 2015 ocurrió el simulacro de fusilamiento contra un peón de la Compañía de Tierras. Después vino la toma y hubo un primer intento de desalojo por parte de la Policía que fue suspendido por la «belicosidad que presentaban los ocupantes del lote». Las fuerzas de seguridad en ese momento se replegaron y dejaron constancia de que la situación allí no se iba a resolver fácilmente.

En un allanamiento, en Julio 2016, cae Jones Huala por primera vez. Lo detienen en la toma, junto a otras ocho personas. Le secuestran armas, cueros de ganado robado. Pero es liberado al poco tiempo, tras ser detectadas irregularidades en el procedimiento.

Un rastrillaje de la Policía Federal en territorio tomado.

Un rastrillaje de la Policía Federal en territorio tomado.

Velas para Santiago Maldonado

Velas para Santiago Maldonado

Los cuadrantes del predio Vuelta de Río, durante los allanamientos ordenados por el juez Guido Otranto.

Los cuadrantes del predio Vuelta de Río, durante los allanamientos ordenados por el juez Guido Otranto.

Vuelve a caer meses después durante durante un control de Gendarmería en la zona de Puesto Villegas, provincia de Río Negro. Lo envían a la cárcel de Esquel, mientras espera que se resuelva el juicio de extradición (que terminará con su envío a Chile). Santiago Maldonado muere el 1 de agosto de 2017. Solidario con los mapuches, los acompañaba en una protesta por la liberación de Jones Huala y pasaba el tiempo con ellos en el predio Vuelta de Río. Cortaban la ruta 40 a esa altura, cuando la Gendarmería inició el operativo para terminar con el piquete.

Luego pasó lo que todos saben (y lo que muchos no quieren ver, a pesar de las pruebas): la bajada de Maldonado a las orillas del cauce del río Chubut y luego su muerte. Pasaron 78 días hasta que el cuerpo emergió. Varias veces, los ocupantes del predio impidieron que se hicieran los rastrillajes del río de modo adecuado. Cuando el cuerpo apareció, se desvaneció el relato de la desaparición forzada que habían intentado instalar el kirchnerismo y la izquierda.

Poco después 55 peritos determinaron que el joven había muerto ahogado. En paralelo, la Justicia resolvió la causa por la usurpación del predio. Consideró válidos los documentos de fines del siglo 19 que acreditan la titularidad de la tierra a favor de la compañía. Pero el desalojo, como derivado de una acción civil, no se pudo concretar. Una fuente cercana al proceso es contundente: «Razones políticas. Nadie quería ni quiere otro muerto. Nadie se anima a firmar. Nadie quiere otro Maldonado u otro Rafael Nahuel (por la toma de Villa Mascardi)».

La situación se volvió estática. Mientras nadie decide nada, allá en la lejana Cushamen, todos optan por el silencio.

GS



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