Qué piensan quienes conocieron al verdadero rabino gay de la serie «Iosi»


¿Sabés lo que es ser judío? Es estar con otro que se reconoce como judío, donde varios nos decimos que somos algo que no podemos explicar pero compartimos esta confusión. Podemos ser vulnerables: acá cerramos la puerta y bajamos la guardia”.

Quien habla es Marcelo, el rabino interpretado por el actor Damián Dreizik de la serie Iosi, el espía arrepentido, que cuenta la historia de un infiltrado de los servicios secretos en la comunidad judía argentina durante parte de las décadas del 80 y el 90 y es una de las series más vistas en Amazon Prime Video.

El espía real en el que se basa la serie, dirigida por Daniel Burman y Sebastián Borensztein, confesó su temor de haber brindado a la fuerza para la que trabajaba información que podría haber servido para perpetuar los atentados terroristas en la AMIA y la Embajada de Israel.

En la ficción, basada en el libro homónimo escrito por Miriam Lewin y Horacio Lutzky, el personaje que compone Dreizik se destaca por ser el que aporta algo de sosiego al atormentado protagonista, que durante toda la serie se ocupa de ocultar su identidad. Y, a la vez, sus escenas le dan un respiro al espectador ante tantas situaciones de violencia y espionaje.

"Iosi. El espía arrepentido", de Miriam Lewin y Horacio Lutzky (Sudamericana, $3.349 papel; $1.000 ebook).

«Iosi. El espía arrepentido», de Miriam Lewin y Horacio Lutzky (Sudamericana, $3.349 papel; $1.000 ebook).

“Yo había trabajado con Daniel Burman en algunas oportunidades y cuando me llegó el papel en principio fue una sorpresa, conocía la historia de Iosi pero muy sucintamente”, dice Dreizik.

“Me pareció muy interesante el personaje del rabino. Vengo de una familia agnóstica, entonces no tenía mucho vínculo con el judaísmo practicante, sí en todo caso más con ciertos ritos vinculados al judaísmo laico. La parte de la religión era un mundo desconocido y me resultó atractivo meterme en algo en lo que no estaba empapado pero sí sentía que había cosas nuevas para descubrir”, cuenta el actor de cine, teatro y televisión, que integró el dúo Los melli junto a Carlos Belloso.

“Creo que es una virtud de los guionistas y de la dirección haber logrado estos dos mundos que conectan ahí –sigue Dreizik– porque también para Iosi es como su amigo, es la zona en la que puede relajar, descomprimir de todo lo horrible, la tensión y el ocultamiento que se ve en la serie”.

La serie de Daniel Burman es un thriller de espionaje de 8 episodios.

La serie de Daniel Burman es un thriller de espionaje de 8 episodios.

“No sabía que se podía comer adentro de un templo”, comenta sorprendido Iosi en un momento de la historia. “No hay nada más sagrado que dar de comer a otros. ¿No te parece?”, le responde el rabino Marcelo. “Hay gente que viene acá porque no tiene qué comer, y otra porque no tiene con quién comer. La soledad es otra clase de hambre”, agrega en referencia a la sinagoga en la que vive y trabaja.

“La serie plantea una reconstrucción con algunos datos reales pero el tema está ficcionalizado”, dice el rabino Daniel Goldman, de la comunidad Bet El, consultado acerca de ciertos rasgos comunes entre el personaje de la serie y Marshall Meyer, un rabino conservador nacido en 1930 en Nueva York, que vivió durante 25 años en Argentina, fue el fundador del Seminario Rabínico Latinoamericano y de la comunidad Bet El.

“Marshall no vivía en la sinagoga”, marca Goldman como una diferencia con el personaje de Dreizik. “Lo que sí es importante resaltar es que una copia de los archivos de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), se ocultó en una especie de sótano debajo del púlpito –donde se ubica la Torá, es decir, las sagradas escrituras– de la comunidad Bet El”.

Iosi. Gentileza Prime Video

Iosi. Gentileza Prime Video

“Eso tiene un valor simbólico muy fuerte, porque debajo del lugar donde se lee la Torá, simbólicamente se salvó la dignidad de esta gente”, dice Goldman desde su condición de presidente honorario de la APDH.

“Lo conocí cuando era chico, él llegó a Argentina cuando yo tenía 13 años”, cuenta Diego Vovchuk, rabino de la comunidad Or Israel, en Caballito. “Lo vi en alguna ocasión pero no compartí actividades con él. Sí es sabida toda la historia con respecto a su defensa de los Derechos Humanos. El personaje que hace Damián tiene algo de ayudar que puede ser de Marshall. Esa especie de comedor de la comunidad, por ahí tal vez haya alguna cercanía. Claramente, era un tipo muy comprometido con lo social; en ese aspecto se parece”.

“Creo que la imagen de este personaje es la de un hombre muy querible y comprometido, que da calidez y por otro lado no oculta quién es”, dice Goldman. “Si él no oculta su identidad, el otro debe despojarse de lo que oculta. Y por eso le genera esta sensación de reverencia”, considera, en referencia a que Marcelo expone sin tapujos su homosexualidad, en una época en la que no era habitual hacerlo.

El Papa Francisco con el padre Guillermo Marcó Omar Abboud y el rabino Daniel Goldman durante un encuentro promovido por Instituto del Diálogo Interreligioso Argentina en 2019. Foto Vatican Media (transm. V.Sokolowicz)

El Papa Francisco con el padre Guillermo Marcó Omar Abboud y el rabino Daniel Goldman durante un encuentro promovido por Instituto del Diálogo Interreligioso Argentina en 2019. Foto Vatican Media (transm. V.Sokolowicz)

Un rabino gay

“Mirá lo que es esto, un paraíso. A la mañana muy temprano esto se llena de luz. Dios arranca por acá, primer domicilio que visita”, dice Marcelo al espía, mostrando la sinagoga. “¿A vos no te preocupa que Dios vea todo lo que hacés?”, le pregunta él. “Iosi, yo no sé en qué andás”, responde el rabino. “Si querés, un día me lo contás. Pero entre dos trolos fuleros que se acompañan como pueden, y un tipo que tiene la cabeza que intuyo debe ser un infierno, ¿en quién creés que Dios pone su mirada?”.

“No investigué en forma profunda”, responde Dreizik consultado acerca de cómo hubiese transcurrido sus días el personaje en la vida real de la década del 80 y principios de los 90 en Argentina. “Pero lo que sí pude saber es que en esos años esa parte no estaba ‘aceptada’, como que era tabú, era un tema. Creo que ahora en este último tiempo eso cambió, otro giro notable es que hay rabinas mujeres”.

“Públicamente no lo hubiera reconocido jamás”, dice Vovchuk, director de relaciones públicas e institucionales en el Seminario Rabínico. “Ni loco. No hubiera sido posible. El tema de lo gay se empieza a aceptar bien entrado el siglo XXI. En el 2012 recién una parte de los rabinos de Estados Unidos aprueba el casamiento igualitario; la aceptación de rabinos abiertamente homosexuales no es muy anterior. En la época de la serie, además, no había reforma en Argentina. Es claramente una ficcionalización”, considera.

El rabino Marshall Meyer formó parte de la Conadep. Foto Wikipedia

El rabino Marshall Meyer formó parte de la Conadep. Foto Wikipedia

Y cuenta su propia experiencia: “Los cambios en general de la sexualidad de los rabinos, incluso de los congregantes, es bastante reciente. Al menos desde lo institucional. Ahora eso cambió mucho. Desde la cotidianeidad, en lo personal y en general con la gente con la que estoy en contacto no es un problema. Quizás algún rabino me trata muy bien y por dentro piensa otra cosa. Somos humanos y aquellos que estamos en un puesto con un poco más de exposición tenemos que tener ciertas precauciones con el trato con la gente, pero bueno, a todos nos pasa lo mismo; tenemos más o menos química unos con otros, con un determinado tema, o con otro”.

Para Goldman, el personaje puede ser visto desde distintas perspectivas. “Es un rabino que asume su condición de género y a la vez su condición ideológica frente a aquel que oculta quién es, un espía que miente acerca de su identidad, aunque ante él no lo puede ocultar: delante del rabino no lo puede ocultar. Me parece que esa es la clave para entender a este personaje de ficción”.

“Lo que me parece bueno del personaje de Damián”, agrega Vovchuk, “es que independientemente de la época pone el tema en el tapete, invita a reflexionar acerca de si habrá habido rabinos gays en esa época, si se podía o no. Da para pensar, lo cual no es poco. Ya con que los espectadores puedan dedicar unos minutos a pensar en algo que no se habían planteado antes me parece que está piola”.

PC



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