Beatriz Sarlo y Diana Maffía en una charla íntima sobre democracia, feminismo y derechos humanos


Beatriz Sarlo y Diana Maffía dejaron sus impresiones y dialogaron con el público en Hacia los 40 años de la democracia, el nuevo ciclo de charlas mensuales organizado por el Centro Cultural San Martín, a casi cuatro décadas de cumplirse el aniversario del retorno de la democracia en Argentina, el 10 de diciembre de 1983.

Este centro cultural ubicado en Sarmiento 1551 fue pionero por su participación en el proceso de recuperación democrática y ciudadana iniciado en octubre de 1983.

También, en 1985 funcionó como sede de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), y en 1986 del primer Encuentro Nacional de Mujeres. La «Semana del orgullo» (1992) fue otra de las actividades que marcaron el inicio de la libertad.

Incluso, en su sala AB se celebró la Convención Constituyente de 1996 y en 1997 funcionó como la primera sede de la Legislatura porteña, dos hitos del nacimiento de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

Beatriz Sarlo. Periodista, escritora y ensayista argentina, muy reconocida en el ámbito de la crítica literaria. / Foto: German Garcia Adrasti

Beatriz Sarlo. Periodista, escritora y ensayista argentina, muy reconocida en el ámbito de la crítica literaria. / Foto: German Garcia Adrasti

Por eso, y hasta diciembre, se concretarán encuentros que reunirán a diferentes actores sociales y referentes de distintas disciplinas con el propósito de reafirmar la construcción del diálogo y afianzar los valores democráticos.

En El Cultural San Martín. Hasta diciembre, se concretarán encuentros que reunirán a diferentes actores sociales y referentes de distintas disciplinas con el propósito de reafirmar la construcción del diálogo y afianzar los valores democráticos.

Derechos Humanos y feminismo  

Este primer encuentro, titulado Los derechos políticos, la participación ciudadana y la cultura democrática, reunió a la ensayista y crítica literaria y la filósofa especializada en género y diversidad conversaron sobre aspectos que se han conquistado y cuáles quedaron pendientes materia de Derechos Humanos y participación ciudadana.

El diálogo tuvo lugar en la sala Muiño y contó con la participación de Diego Berardo, director general de El Cultural San Martín, quien ofició de moderador.

Maffía abrió el encuentro. Dijo que los Derechos Humanos “son un fuerte compromiso que ha diferenciado a esta nueva democracia”, a fines de 1983, de las anteriores.

La filósofa y referente en políticas de género recordó que “en las elecciones de 1983 se jugaron dos paradigmas completamente antagónicos. Era bastante bipartidista de la democracia hasta ese momento”.

Diana Maffia. Doctora en filosofía., es docente de grado y posgrado en UBA y Universidades nacionales e internacionales, e investigadora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género.  /  Foto: Archivo Clarín

Diana Maffia. Doctora en filosofía., es docente de grado y posgrado en UBA y Universidades nacionales e internacionales, e investigadora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género. / Foto: Archivo Clarín

Y continuó: “El peronismo y el radicalismo eran un poco los ejes centrales y en relación con los Derechos Humanos y con la impunidad había una diferencia fundamental. El candidato presidencial del peronismo (Ítalo Luder) había acordado respetar la Ley de autoamnistía que se había auto-dictado la dictadura para no revisar los crímenes previos a la cesión de poder”.  

Para Maffía, “el radicalismo había hecho campaña con el juzgamiento en función de los Derechos Humanos en función de esos crímenes de la dictadura. Pactar o no pactar con la dictadura era una verdadera grieta”.

Sin embargo, señaló que “el resultado de la elección fue sorpresivo: no era previsible que ganara el radicalismo”.

Sobre el feminismo, afirmó que su compromiso “está con las diferencias de género y con la vulnerabilidad en relación con el género tanto en las mujeres como en las disidencias sexuales», cuya afrenta es «una violación a los Derechos Humanos”.

Además, destacó la participación de las mujeres en las urnas en las elecciones de 1983. “Fue la primera vez en que hubo una diferencia muy importante en cómo votaron”.

“En cada mesa de votación se veía que mujeres y varones votaban igual porque en cierto modo se delegaba la decisión y no había un movimiento de mujeres que autónomamente dijera ‘no, yo quiero hacer otra cosa de lo que hace mi marido, mi hermano, mi padre’. Esa dispersión se produjo por primera vez en 1983 y fue la marca que hizo que ganara el radicalismo y no el peronismo”, resaltó.

Maffía también se refirió a las mujeres que fueron violadas en centros clandestinos de detención durante la dictadura, apuntó a los jueces “paternalistas” que frenaron sus testimonios en el juicio a las Juntas y resaltó el rol de los movimientos feministas de las últimas décadas.

“Las cuestiones de género y vinculadas al feminismo, a los Derechos Humanos y la diversidad están presentes desde hace décadas. Es una impronta que se mantuvo”, enfatizó.

El Centro Cultural San Martín. Propone el ciclo “Hacia los 40 años de vida en democracia”, que se extenderá hasta diciembre, con una serie de actividades y conversatorios. / Foto: Archivo Clarín

El Centro Cultural San Martín. Propone el ciclo “Hacia los 40 años de vida en democracia”, que se extenderá hasta diciembre, con una serie de actividades y conversatorios. / Foto: Archivo Clarín

La 9 de Julio y el juicio a las Juntas

Por su parte, Sarlo destacó los actos electorales en la 9 de Julio (1983) y el juicio a la Junta militar (1985) como aspectos esenciales que resaltaron la participación ciudadana en la reapertura de la democracia.

“El primer acto masivo en el cual la dictadura militar que llegó en el ‘76 vio lo que podía hacer su futuro de decadencia que era su expulsión, tuvo lugar en la 9 de Julio. Es una avenida característica de nuestras movilizaciones políticas. El acto ocupó toda la avenida durante la campaña electoral, en octubre de 1983. Habló el que fue el ganador: Raúl Alfonsín”, señaló Sarlo.

Estábamos todos emocionados, habíamos ido a actos pequeños, muchos en la Federación de Box, una especie de lugar donde permitieron y no permitieron durante los últimos años de la dictadura para actos políticos porque nos gustaba utilizarlo como foro. Cuando uno salía de ahí ocupaba la calle. Era una especie de simulacro de inmutación de lo que podían ser los actos”, recordó.

Según la ensayista, el otro momento central de la vuelta de la democracia ocurrió el 15 de diciembre de 1983, con el decreto de enjuiciamiento a las Juntas.

“Hay un plano en la TV donde las juntas militares escuchan ese decreto: estaban vestidos de militares pero sin las charreteras. Escucharon ese decreto que iba a decidir su destino. Esas fueron las condiciones en las cuales se fundó la democracia en Argentina”, recordó.

“Hay un plano en la TV donde las juntas militares escuchan ese decreto: estaban vestidos de militares pero sin las charreteras. Escucharon ese decreto que iba a decidir su destino. Esas fueron las condiciones en las cuales se fundó la democracia en Argentina”, recordó Sarlo.

Sarlo dijo que jamás imaginó el anuncio del juicio a la Juntas militares cinco días después que Alfonsín asumiera como Presidente, el 10 de diciembre de 1983, fecha que marcó el regreso de la democracia después de seis años de dictadura.

“Había estado contra la dictadura pero ni siquiera había creído que después de las elecciones del ’83 fuera posible que le sacaran las charreteras a los militares, que lo viéramos, y que un fiscal de la Nación, Julio César Strassera, los acusara en sucesivos planos de TV”, rememoró.

Esos planos, esos videos son fundantes de nuestra democracia. Fueron posibles porque un grupo de gente -comenzando por el Presidente- suficientemente entrenada en el valor o recaudando el valor para que eso fuera posible”, completó.

“Después podemos decir que hubo Obediencia Debida, Punto Final, que Menem…, pero uno sabe perfectamente el peso legal porque (los militares) fueron presos. Las consecuencias legales de estos juicios, pero las consecuencias culturales y simbólicas fueron impactantes”, agregó.

“Tengo que decir esto y es importante: el Ejército conservaba todo su poder de fuego cuando se decidió que fueran encausados por violaciones de los DD.HH.”, recordó.

La periodista y escritora también destacó el acuerdo de paz firmado con Chile en 1984, durante la democracia, tras el conflicto desatado en 1978 entre los gobiernos dictatoriales de Jorge Videla y Augusto Pinochet, cuando estuvo al borde desencadenarse una guerra entre Argentina y el país trasandino.

“Durante el gobierno militar estuvimos a un paso de la guerra con Chile por un límite establecido en el canal de Beagle. La Iglesia y el Papa (Juan Pablo II) tuvieron posiciones pacifistas que fueron fundamentales y ayudaron a trabajar sobre la base católica que las Fuerzas Armadas siempre tienen”. 

“Eso liquidó nuestro problema: nos íbamos a agarrar a los tiros con los chilenos”, reconoció Sarlo. Y agregó: “Cuando salían los trenes con conscriptos, muchas damas y señoras argentinas estaban al borde de las vías tirando sandwiches adentro del tren. Está muy bien para que no tuvieran hambre, pero era importante que esos conscriptos no fueran al sur a ser liquidados por un ejército muy entrenado como era el de la dictadura chilena”.

“Fue una intervención de la Iglesia, una gran misa donde asistimos todos los ateos y marxistas que se pudieran reclutar en Buenos Aires y sus alrededores. Estábamos todos. La intervención de la Iglesia había sido decisiva.”

PC/VA



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