Sigue la polémica y el misterio alrededor de un centenar de cuadros de Florencio Molina Campos


Mientras el 21 de agosto se cumplieron 131 años del nacimiento del artista Florencio Molina Campos, un centenar de sus obras son objeto de una disputa que involucra a varios protagonistas: la Fundación Molina Campos, el Municipio de Moreno y el nieto del genial pintor argentino, creador de paisajes y personajes gauchescos.

La pelea no es nueva y se reeditó hace unos días por un fallo judicial, que obligó a las partes a mover piezas nuevamente. Pero ¿qué pasó con los cuadros y dónde están? ¿Cuántos son en realidad: 130 o 140? ¿Quién los tiene? ¿En qué estado están? ¿Por qué no se exhiben? ¿Cuánto valen? Una saga artístico-policial que, parece, seguirá sumando capítulos.

A partir de una denuncia de la Municipalidad de Moreno, la Inspección General de Justicia (IGJ) realizó una investigación sobre los aspectos legales y fiscales de la Fundación Molina Campos, solicitando documentación de las obras que posee.

La Fundación Molina Campos alberga más de un centenar de cuadros del artista argentino. Foto Constanza Niscovolos


La Fundación Molina Campos alberga más de un centenar de cuadros del artista argentino. Foto Constanza Niscovolos

Se trata de más de 100 cuadros: algunos hablan de 130, otros de 140. La IGJ quiso saber cuál es el estado de conservación, cuánto valen y cuál es su destino. También pidió el libro de balances y detectó irregularidades e incumplimientos, dado que la Fundación no logró reunir el inventario solicitado en tiempo y forma.

Además, “habría un faltante de 37 obras” del acervo del artista, expresa el organismo judicial. Así fue que elevó la causa al Ministerio de Justicia de la Nación para intervenir a la Fundación, según figura en la resolución número 448 emitida el pasado 17 de agosto. Denis Damián Turnes fue designado interventor.

La Fundación Molina Campos, por su parte, apeló esa medida y ahora el Ministerio de Justicia deberá elevar el caso a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil para resolver la situación. 

Cuadros de Molina Campos en la Fundación de San Antonio de Areco. Foto Constanza Niscovolos


Cuadros de Molina Campos en la Fundación de San Antonio de Areco. Foto Constanza Niscovolos

“La resolución no está firme. Hoy la Fundación no está intervenida: las autoridades pueden seguir trabajando. Si hubiera un interventor, seguirían trabajando con un interventor”, aseguró a este medio Carlos Octavio Stefani Lauga, abogado de la Fundación Molina Campos.

La Fundación Molina Campos es una entidad privada sin fines de lucro, creada en 1979 por María Elvira Ponce Aguirre, viuda del artista. Su propósito es exhibir las obras originales, que fueron donadas desde Estados Unidos en la década del ’70.

De los nueve integrantes de la Fundación, ocho son oriundos de San Antonio de Areco. Además, Areco es considerada Capital Nacional de la Tradición, un lugar repleto de paisajes gauchescos, 113 kilómetros al norte de Buenos Aires. Por eso, hace unos meses, mudaron las obras que se encontraban en el Museo Molina Campos de Moreno llevaron las obras a esa localidad, con la idea de crear un nuevo museo.

"El baile", de Florencio Molina Campos, uno de los cuadros en manos de la Fundación. Gentileza Gonzalo Giménez Molina Copyright: © ggm y ffmc


«El baile», de Florencio Molina Campos, uno de los cuadros en manos de la Fundación. Gentileza Gonzalo Giménez Molina Copyright: © ggm y ffmc

En Areco también está el Museo Las Lilas, que tiene unas 170 obras de Molina Campos, y el tradicional Museo Ricardo Güiraldes, donde se exhiben obras del artista (que son patrimonio de la Fundación). La Universidad de San Antonio de Areco (UNSAdA) también expone algunos cuadros del artista.

Por su parte, Gonzalo Giménez Molina, nieto de Molina Campos, argumenta: «Si cada sucesiva Comisión va a pretender atar el destino de las obras originales al domicilio de sus miembros y si la próxima Comisión estuviera integrada por chilenos, ¿la colección se trasladaría a Chile? La fundación se creó en Capital y es en el Museo Nacional de Bellas Artes en donde los Miembros Fundadores establecieron que debía quedar su obra si la Fundación incumple sus objetivos».

La postura del Municipio de Moreno

“Reconocemos que la Fundación es una entidad privada. Pero un museo representa mucho más, no es una propiedad privada personal que alguien se la puede llevar por el solo hecho de ejercer la titularidad del dominio sino que es un hecho cultural, educativo y arraigado al pueblo de Moreno”, señaló Hernán Tulissi, Director de Museos y Patrimonio del Municipio de Moreno, ante la consulta de Clarín Cultura.

Molina Campos nació el 21 de agosto de 1891 en Buenos Aires. Con su mujer vivió en Buenos Aires, Estados Unidos, Alemania, La Lucila y Vicente López, entre otros lugares. Además, tenía el rancho Los Estribos, en el barrio Cascallares, donde solía descansar en Moreno, hoy recuperado por el Municipio. Desde allí creaba sus obras. También fundó una escuela. Incluso, Walt Disney lo visitó en 1941.

Cuando falleció en 1959, sus restos fueron trasladados al panteón del cementerio de Moreno y hoy descansan allí junto a los de su mujer. Los vecinos y el municipio lo consideran patrimonio cultural del lugar. Sin embargo, en el estatuto de la Fundación no hay ninguna obra de Molina Campos que lo vincule a Moreno.

El Museo Molina Campos en Moreno: hoy está cerrado y abandonado. Foto: Luciano Thieberger


El Museo Molina Campos en Moreno: hoy está cerrado y abandonado. Foto: Luciano Thieberger

En el municipio están dispuestos a dar pelea: acusan a la Fundación de vaciar el Museo de Moreno y de no estar legitimados para vender el terreno, considerado patrimonio cultural.

Para los miembros de la Fundación Molina Campos, el Museo Molina Campos de Moreno no tiene el el atractivo turístico suficiente así como tampoco es un lugar seguro ni cuenta con los requisitos para que funcione como museo: el lugar fue construido en 1979, dos décadas después de la muerte de Molina Campos, pero no tiene acceso por rampas ni ascensores ni escaleras mecánicas ni otros elementos para considerarlo museo. Es más: abrió sus puertas solamente 200 días en los últimos 20 años. Hoy es un terreno abandonado.

Por eso, en marzo de 2021, pusieron el lugar en venta para mudarse a Areco y desde entonces están negociando con la Universidad de Moreno para que se haga cargo del espacio en Moreno y lo convierta en un centro cultural junto con la Fundación. Para construir el museo en Areco, se necesita el dinero de la venta del museo en Moreno.

Esto enfureció a los vecinos y al Municipio de Moreno, que buscó frenar la “fuga” de los cuadros de Molina Campos. Mientras, un proyecto de ley y otras ordenanzas municipales buscaban declarar patrimonio cultural al predio para evitar el traslado de las obras.

Diciembre de 2021. Adolfo Güiraldes, director de la Fundación Molina Campos, mostró con su celular dónde y cómo estaban las obras de Molina Campos. Foto: Constanza Niscovolos


Diciembre de 2021. Adolfo Güiraldes, director de la Fundación Molina Campos, mostró con su celular dónde y cómo estaban las obras de Molina Campos. Foto: Constanza Niscovolos

En esta nota de Clarín, Adolfo Güiraldes, director de la Fundación Molina Campos, mostró con su celular dónde y cómo estaban las obras que la Fundación posee, pero no mencionó dónde se encontraban. Eso despertó una ola de críticas sobre la custodia, guarda y conservación de las pinturas del artista.

Esos cuestionamientos derivaron en la denuncia de la Municipalidad de Morón, el sumario del IGJ, la intervención y la apelación que presentó la Fundación.

Qué dice el nieto de Molina Campos

Gonzalo Giménez Molina, nieto de Molina Campos, posee dos tercios de los derechos de imagen de las obras de su abuelo que tiene la Fundación y es el titular de la marca Molina Campos: todo lo que se haga sobre su abuelo primero deberá pasar por su aprobación. El otro tercio le pertenece a la Fundación.

“Yo no tengo nada que ver con estos cuadros. No son míos, son de la Fundación. Lo que pretendo es que estén exhibidos no en un lugar por el cual mi abuelo no tuvo ninguna identificación en su vida”, afirma Giménez Molina, quien integró la Fundación desde 2001 hasta 2008.

Lo critican por lucrar con la obra de su abuelo y de querer llevar los cuadros a Buenos Aires. “Se me ha cuestionado de que yo trato de lucrar con Molina Campos. ¿Cuál es el problema de que yo lucre con la obra de mi abuelo? Si no lucro yo, lucran otros”, se defiende.

Florencio Molina Campos (1891-1959). Foto EFE


Florencio Molina Campos (1891-1959). Foto EFE

“Me están perjudicando que las obras no se muestren. Si no se difunden, la gente no se entera de que existen y si no se enteran que existen no les gusta, y lo que uno no conoce no lo cuida, y lo que uno no cuida, no lo valora”, explicó Giménez Molina.

Hoy mantiene una batalla judicial con la actual comisión de la Fundación Molina Campos, con cartas documento y mediaciones que no prosperaron. También acusa al municipio de Moreno de querer “expropiar la obra”.

En tanto, Hernán Tulissi, Director de Museos y Patrimonio del Municipio de Moreno, señaló sobre Giménez Molina que “debe tener intereses para llevar las obras a la Ciudad“, y agregó que “desde los medios ningunea a Moreno como que Florencio Molina Campos nunca vivió acá”.

El comunicado de la Fundación

La Fundación apeló la intervención de la IGJ para frenar la causa. Y sacó un comunicado invitando a los medios a conocer dónde están las obras, en qué estado se encuentran y dónde se exhiben. También asegura tener 140 pinturas de Molina Campos y no 130 como indica el sumario.

“Hoy los todos los cuadros pertenecientes a la Fundación Molina Campos se encuentran en guarda en el Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes de San Antonio de Areco, por lo que la afirmación del Sr. Giménez Molina sobre ‘incierto paradero de 130 obras’ es falaz, maliciosa o ignorante”, señala el comunicado.

La Fundación Molina Campos en San Antonio de Areco. Constanza Niscovolos


La Fundación Molina Campos en San Antonio de Areco. Constanza Niscovolos

“Llevamos todas las pruebas de las gestiones que figuran ahí. Hay que esperar un tiempo más. Ahora tiene que decidir una instancia superior, por sí o por no. Una vez que se termina eso, se acabó la intervención”, señaló Adolfo Güiraldes.

“No queríamos mostrar los cuadros porque teníamos que cambiarlos de lugar por razones de seguridad”, se excusó Güiraldes y agregó: “Somos gente de trabajo. Los invitamos a ver el estado de los cuadros, las guardas. Que vengan y los vean”.

PC

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