El viejo Buenos Aires, con ojos egipcios


Hungría invadida por los nazis. El joven es portero en Budapest, frente al gueto. En el edificio refugia a judíos y, con amigos, les falsifica documentos para que puedan escapar. Los nazis lo van a buscar. Y la noche anterior le dicen a su madre que si él no aparece, se la llevan a ella. Así que ahora va a enfrentarlos. 

El nazi queda sorprendido. Le lee los cargos y el portero los niega. Y además le exige que le diga quién lo ha denunciado, todo en perfecto alemán. Heil Hitler, exclama el portero, y ambos se despiden con un apretón de manos.

Enseguida, él y su madre, Charlotte Bersh, judía, huyen de Hungría a Suiza en una ambulancia de la Cruz Roja.

La escena, de película, fue recordada por Karim Makarius, el hijo de Saamer Makarius, el ex portero en Budapest que se convirtió en un fotógrafo excepcional de la Ciudad de Buenos Aires.

Saamer Makarius. Gentileza Karim Makarius


Saamer Makarius. Gentileza Karim Makarius

Saamer nació en El Cairo en 1924. Creció en Berlín. Y, además de vivir en Hungría -de donde tuvo que huir también de la invasión soviética- residió en París. Lo suyo fue el arte abstracto hasta que los enormes Werner Bishop y Henry Cartier Bresson, popes del fotoperiodismo, lo entusiasmaron.

Haciendo vereda, de Saamer Makarius. Gentileza Karim Makarius


Haciendo vereda, de Saamer Makarius. Gentileza Karim Makarius

Llegó a la Ciudad en 1953 en barco, con su cámara Leica colgada. Venía con su mujer, porque acá vivían familiares de ella -Eva Reiner, judía húngara, que había estado en campos de concentración-. Pero a diferencia de lo que había pasado en sus periplos entre Egipto y Europa, no sabía castellano. Lo aprendió en la calle, mientras fotografiaba, y se convertía en pionero de la street photo.

Siesta de plaza, de Saamer Makarius. Gentileza Karim Makarius


Siesta de plaza, de Saamer Makarius. Gentileza Karim Makarius

Suele decirse que Horacio Coppola es el fotógrafo de la Ciudad de los años 30 y Makarius, el de los 50 y 60. Como reseñó Clarín, dos muestras, La imagen generosa en el Museo del Cabildo y ¿A dónde vamos Buenos Aires? en el histórico bar El Federal, reúnen ahora sus maravillas. Imágenes de una ciudad que ya no existe, frescas, como recién hechas. Así como pervive su memoria.

JS



Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.