cómo es la muestra inmersiva inspirada en el universo de Tim Burton


Tim Burton pasó por Madrid. Vino a inaugurar una muestra inmersiva laberíntica con sus bocetos, sus pinturas y varios de los trajes originales de sus películas. Y a recibir un título honorífico que, por ahora, no le darán: el área de Cultura del Ayuntamiento de Madrid le ofreció nombrarlo “embajador” de la ciudad y Burton aceptó, pero la iniciativa cosechó tantos rechazos que el Ayuntamiento no tuvo más remedio que frenar la condecoración.

El gobierno municipal, que había reformado en abril el reglamento de distinciones honoríficas para poder incluir el título de “embajador o embajadora de Madrid”, sostiene que el propósito de la distinción es “distinguir a las personas que se hayan destacado por sus actividades o servicios en el exterior en beneficio de la ciudad de Madrid”.

“El alcalde aprovecha el paso de cualquier visitante ilustre, como fue el caso de Mick Jagger, para ofrecerle el puesto de honor de Embajador de Madrid”, se queja la oposición al alcalde madrileño José Luis Martínez-Almeida, que milita en el Partido Popular.

El laberinto ofrece 27 salas de las cuales 7 son en común para todos los visitantes que, según la elección que hagan, sólo recorrerán 15. Fotos Fabián Morasut/ Gentileza Prensa


El laberinto ofrece 27 salas de las cuales 7 son en común para todos los visitantes que, según la elección que hagan, sólo recorrerán 15. Fotos Fabián Morasut/ Gentileza Prensa

Parece que la intención del área de Cultura de la ciudad, a cargo de Andrea Levy, es capitalizar la visita de cuanta figura internacional pase por la capital española.

Pero no todas las celebridades se sienten cómodas con semejante honor: el título de embajador de Madrid que Tim Burton aceptó habría sido rechazado por Mick Jagger, que fue tentado con la distinción cuando estuvo por aquí en junio dando el puntapié inicial a la última gira internacional de los Rolling Stones.

“Es un disparate, porque esa distinción debe ofrecerse a aquél que haya hecho algo por Madrid, no a alguien que viene a Madrid a hacer su trabajo y que no tiene ninguna vinculación ni nada que ver con la ciudad”, se quejan quienes se oponen a la designación del cineasta estadounidense.

El alcalde Martínez-Almeida no pudo, sin embargo, esquivar la foto con el “frustrado embajador” en la inauguración de la muestra inmersiva El laberinto de Tim Burton, donde una boca de dientes puntiagudos va tragando a los visitantes que se sumergen en un itinerario por la mente creativa de Burton a través de 15 habitaciones sorpresa. Certera metáfora de cómo se debe sentir el alcalde.

La muestra se montó en una carpa inmensa del Espacio Ibercaja Delicias, detrás del Museo del Ferrocarril de Madrid. Foto Fabián Morasut/ Gentileza


La muestra se montó en una carpa inmensa del Espacio Ibercaja Delicias, detrás del Museo del Ferrocarril de Madrid. Foto Fabián Morasut/ Gentileza

Según él, el expediente para nombrar a Tim Burton embajador de Madrid “sigue su curso aunque el gobierno municipal todavía no ha tomado una decisión al respecto, ni sobre el mes en que lo elevará al pleno municipal”.

Hasta ahora, el título honorífico más importante de Madrid, según el reglamento de la ciudad, es el de “hijo predilecto”, que sólo pueden gozar quienes hayan nacido en Madrid y que, “por sus destacadas cualidades, personales o méritos”, hayan contribuido a la “mejora” y al “honor” de la capital. La escritora Almudena Grandes, que murió en noviembre del año pasado, fue la última en recibirlo.

Otra distinción posible es la de “hijo adoptivo de Madrid”, apta para aquellas personalidades que no hayan nacido en la ciudad. Mario Vargas Llosa, Pedro Almodóvar o Rafael Nadal lo son.

“Pero Burton, que yo sepa, ha visitado Madrid en una ocasión, en enero de 2007 para presentar su película Sweeney Tood (que en Argentina se conoció como Sweeney Todd: el barbero demoníaco de la calle Fleet), y no ha destacado por sus iniciativas o servicios en el exterior en beneficio de la ciudad de Madrid por lo que no considero que sea merecedor de tal distinción”, asegura un miembro del consejo de ilustres de Madrid que integran el exquisito grupo de notables conocido como los Cronistas de la Villa.

Muestra inmersiva de Tim Burton en Madrid. Fotos Fabián Morasut/ Gentileza Prensa


Muestra inmersiva de Tim Burton en Madrid. Fotos Fabián Morasut/ Gentileza Prensa

Los Cronistas fueron consultados sobre el nombramiento de Burton y el rechazo a su designación no tuvo fisuras.

“Al margen del nombramiento como embajador, creo que nadie tiene la más mínima duda de que es una figura de la cultura y, en este caso, del cine extraordinariamente relevante, y creo que va a ser una oportunidad para todos los madrileños poder disfrutar de una exposición de estas características”, desvió el foco Martínez-Almeida.

A Tim, sin embargo, no se lo vio compungido por la malograda embajada honoraria que le habían prometido.

Paseó por Madrid, grabó reels en el Museo del Prado delante de El jardín de las delicias de El Bosco –“Mi pintura favorita en todo el mundo”, según dijo– y visitó el estadio Santiago Bernabéu, donde lo esperaba una camiseta del Real Madrid con el 1 en la espalda.

Burton supervisó la muestra que vino a inaugurar en persona. “Es como mi cabeza, para bien y para mal”, dijo sobre El laberinto…, al que se accede por azar: ante una encrucijada de tres puertas posibles, hay que oprimir un botón que indicará cuál será el ingreso.

A Tim Burton no se lo vio compungido por la malograda embajada honoraria que le habían prometido. Foto Fabián Morasut/ Gentileza


A Tim Burton no se lo vio compungido por la malograda embajada honoraria que le habían prometido. Foto Fabián Morasut/ Gentileza

Luego es el visitante el que decide qué puerta atravesar para pasar así de un ambiente onírico a otro en el proceso creativo de Tim Burton.

Cada sala aguarda con efectos especiales y música de Danny Elfman, colaborador habitual en las películas de Burton.

Cómo es el laberinto

El laberinto ofrece 27 salas de las cuales 7 son en común para todos los visitantes que, según la elección que hagan, sólo recorrerán 15.

El Frankenstein canino de Frankenweenie –la película de animación que en 2012 fue candidata al Oscar–, el traje que Johnny Depp se calzó para darle vida a El joven manos de tijeras (1990) y los bocetos, acuarelas, óleos o referencias a Pesadilla antes de Navidad (1993), El cadáver de la novia (2005) o a Alicia en el País de las Maravillas (2010).

Burton cedió 200 de sus bocetos originales, algunos de los que se convirtieron en animados para la muestra que se montó en una carpa inmensa del Espacio Ibercaja Delicias, detrás del Museo del Ferrocarril de Madrid.

El laberinto que Tim Burton inauguró a fines de septiembre seguirá serpenteando en Madrid hasta diciembre. Gentileza


El laberinto que Tim Burton inauguró a fines de septiembre seguirá serpenteando en Madrid hasta diciembre. Gentileza

Allí, junto a su colega español Alex de la Iglesia, dio una master class.

«Tim Burton no hace películas, hace lugares que revisitamos”, lo definió Alex de la Iglesia.

Burton, que el 23 de noviembre estrenará su primera serie en Netflix –se llama Miércoles y hace foco en la vida de la hija de la Familia Adams fuera de las desopilancias del hogar– defendió su pasión por el terror y el blanco y negro: “Los que me asustaban realmente eran mis padres, mi profesora y mis vecinos”, dijo el cineasta, de 63 años, ante estudiantes de cine.

Y agregó: “Amo el blanco y negro, que me calma. Es como estar dentro de tu mente, un viaje introspectivo”.

El laberinto que Tim Burton inauguró a fines de septiembre seguirá serpenteando en Madrid hasta diciembre.

“Sobre la dicotomía en mis películas entre la fantasía y el lado oscuro… Hay dos partes de todo que siempre van en parejas, y me gusta porque es mi vida: nada va en un solo sentido”, opinó.

Madrid. Corresponsal

PC

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