ventas y curiosidades en la primera jornada de arteba


Comenzó la movida dentro de la feria arteba: este jueves se abrieron las puertas de Costa Salguero a los coleccionistas e invitados especiales, entre ellos los boards y equipos de los museos e instituciones, especialmente los grupos encargados de comprar obras para las colecciones de determinados museos y fundaciones.

Estas adquisiciones institucionales se realizaron entre la mañana y el mediodía. Para la tarde, los resultados ya eran conocidos: el Museo Castagnino + macro compró Persona, de Liv Schulman (en el espacio de Patio Bullrich/PIEDRAS); el MACBA compró Algo que siempre se escapa #6 de Guido Yannito (en Gachi Prieto); el Museo de Arte Contemporáneo de Salta ya tiene en su colección El explorador, de Alejandro Pasquale (comprada en Quimera); el Moderno de Buenos Aires compro Fucsia y Señoras de las vías, de Valentina Lienur (en Isla Flotante); el Museo Provincial de Bellas Artes Dr. Juan R. Vidal adquirió Boceto para el obrero muerto de Antonio Berni (en la galería uruguaya Sur) y el Museo de Arte de Dallas compró El impulso I de Gabriel Chaile (en Barro).

Inauguración arteba en Costa Salguero. La primera venta fue una pintura Berni, de la Galería Sur. Foto Fernando De la Orden


Inauguración arteba en Costa Salguero. La primera venta fue una pintura Berni, de la Galería Sur. Foto Fernando De la Orden

Por otro lado, ya forman parte de la colección del Malba tres obras de Claudia del Río, Sin título, c y c y La saga (todas compradas en la galería W), y una importante pieza del platense Edgardo Vigo, su Ajedrez proletario (en MCMC galería).

Por su parte, la Fundación Klemm compró Naturaleza muerta (mortadela) de Mónica Heller (en Piedras) y Esperando en la noche de Santiago García Sáenz (en Hache). Finalmente el museo MARCO de La Boca adquirió Pendientes amarillos, de Daniel Basso (en Calvaresi).

Pero no todas son compras y ventas dentro de una feria, sino que también hay noticias, encuentros. Pasan cosas y muchas, y en simultáneo. Van acá, entonces, algunas perlitas y novedades sobre las galerías, los artistas y las obras.

Obra de cerámica de Gabriel Baggio en galería Hache. Foto Fernando de la Orden


Obra de cerámica de Gabriel Baggio en galería Hache. Foto Fernando de la Orden

Paola Vega en Estados Unidos

A la artista Paola Vega -quien expone dentro de arteba, en Calvaresi, una instalación conformada por pinturas y cerámica, un homenaje a Gumier Maier-, la noticia le llegó hace poco y de sorpresa: el año que viene realizará una gran exposición individual en el museo MOLAA de Los Angeles (Estados Unidos).

Feliz, ya va pensando en las formas y piezas que conformarán el proyecto. Se trata de una de esas oportunidades que pueden cambiarlo todo en una vida. Habrá que esperar un año, exactamente, para poder visitar y saber más sobre su exposición.

Infaltable. Marta Minujín en la primera jornada de arteba. Foto Fernando de la Orden


Infaltable. Marta Minujín en la primera jornada de arteba. Foto Fernando de la Orden

Escultura de Clorindo Testa

En la entrada del stand de la galería Del Infinito se expone una escultura de Clorindo Testa cuya forma semeja ser la de un gliptodonte: tal es su nombre, y eso es lo que parece. Pero lo que quizás sea desconocido es cómo surgió la obra: fue durante las excavaciones que Testa y los equipos estaban realizando mientras se encontraban construyendo el edificio de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (ubicada en Agüero 2502 e inaugurada en 1992).

Mientras excavaban, Testa y compañía encontraron los restos de un gliptodonte. Estos fueron trasladados al Museo de Ciencias Naturales. Años después fue cuando Testa creó la escultura que ahora puede observarse en Del Infinito.

¿Qué declaró el artista al hablar más tarde sobre ella? “Cuando dibujé las dos patas del gliptodonte y su cuerpo noté que eran iguales a la forma que tiene ahora el edificio de la Biblioteca Nacional, visto de frente”. No era coincidencia, declaró Testa: la Biblioteca comprende en su germen los huesos de un gliptodonte.

Marta Minujín contempla el gliptodonte de Clorindo Testa. Foto: Fernando de la Orden


Marta Minujín contempla el gliptodonte de Clorindo Testa. Foto: Fernando de la Orden

Instalación robótica

Aura VTV -ubicado en la sección Utopia- es un colectivo de artistas y gestores, creadores de una plataforma de venta de obras en NFTs, que ahora presentan también piezas “físicas” en arteba. Y es, quizás, uno de los más originales y jugados de la feria, tanto a nivel curatorial y expográfico como a nivel conceptual.

En su espacio pueden observarse pinturas, imágenes impresas (cajas con backlights), una instalación robótica y objetos realizados con impresoras 3D de lo más llamativos, todo creado por un solo artista: Franco Palioff (Argentina, 1988).

Instalación robótica de Franco Palioff. Foto Fernando de la Orden


Instalación robótica de Franco Palioff. Foto Fernando de la Orden

Y llamarlo “artista” a Palioff es acertado pero no suficiente, porque Palioff es, de base, ingeniero nuclear. Residente en Berlín desde el año pasado (“me fui a vivir allí buscando un mejor clima para el desarrollo de mi arte robótico”, comenta), el creador que como un juego creaba programas cuando era niño, estudió previamente en el Instituto Balseiro, luego pasó a Brasil, en donde trabajó como académico. Finalmente, allí fue en donde decidió realizar su conversión de científico a artista.

La pieza más importante dentro del conjunto que puede verse en Aura VTV es, sin dudas, la instalación robótica: cinco pantallas que muestran videos creados digitalmente (son también NFTs, “y todavía estamos decidiendo si el NFT es una obra en sí o la pantalla mas el video mas el NFT es la obra”, comenta uno de los galeristas de Aura VTV).

Complementando las pantallas, se mueven sobre el piso y por la zona central de la instalación dos robots diseñados como formas orgánicas y abstractas. “En la instalación quiero representar aquello que todos queremos ocultar, eso que nos desagrada, que no queremos que se sepa”, explica Palioff.

Por eso en las imágenes de las pantallas (o de los NFTs) se observan conversiones de organismos animales (humanos y no humanos) metamorfoseándose a plantas u objetos y formas abstractas, todo digitalmente.

La intención de expresar lo repulsivo de los seres humanos (la parte nuestra que deseamos ocultar pero que como organismos vivos inevitablemente tenemos) aparece en todas las obras pero, curiosamente, no provoca desagrado sino encanto: porque en realidad, todo da cuenta de una metamorfosis digital luminosa, colorida y de impresiones y terminaciones cuidadas y de alta definición.

Un imaginario inesperado que se despliega y asombra, el de Palioff, y series de obras frescas, parecidas a nada. ¿Los precios? La instalación, 4 mil dólares, las pinturas, de 800 a 2000, los backlights, 2 mil.

Ficha

arteba
Dónde: Costa Salguero, avenida Costanera Rafael Obligado 1221. 
Cuándo: del 7 al 9 de octubre (público general).
Entrada: $1.000 (general); $500 (estudiantes y jubilados).

PC

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