Argentina, 1985 y la voz del sentido común



Hijo, ¿me leés esto?. En la cocina de un periodista, el que está al lado suele convertirse en el primer lector de una nota que aún no se publicó. ¿Se entiende?, ¿Está claro? Frases cortas, pocos adjetivos y estructura lógica son las consignas que se tiran en las primeras clases de periodismo, porque está claro que una Redacción no es un lugar para malos poetas.

Al fiscal Julio César Strassera no le hizo falta ojear un manual de periodismo para redactar de forma magistral un texto que se publicó en los medios de todo el mundo: su “Nunca más” en el juicio a las Juntas Militares. Y no le hizo falta tal vez porque tenía a su hijo al lado, esa voz tan necesaria del sentido común.

Según la película “Argentina, 1985”, el hombre que llevó a juicio a los militares confiaba en el juicio de su hijo de 14 años.

En uno de sus diálogos, el chico le pregunta por el “gesto neroniano” al que hace referencia su texto. No lo entiende. Y el fiscal le explica que ese gesto significa un pulgar para abajo. ¿Y por qué no lo ponés así?, le propone en la ficción.

Al final, cuando Ricardo Darín -en el personaje de Strassera- lee su acusación ante el Tribunal, dice: “Cuántas de las víctimas de la represión eran culpables de actividades ilegales? ¿Cuántas inocentes? Jamás lo sabremos (…) Al suprimirse el juicio, se produjo una verdadera subversión jurídica; se sustituyó la denuncia por la delación, el interrogatorio por la tortura y la sentencia razonada por el gesto neroniano del pulgar hacia abajo”.

El pequeño Strassera sonríe en su butaca. “Este no es un niño, es un tipo de 50 años disfrazado de niño”, resumió Darín tras el estreno. Un fenómeno de sentido común, como los que suelen sentarse en una cocina común, haciendo preguntas comunes.



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