Con la vista en la gobernación, la UCR acordó lista unidad para la interna bonaerense



Al cierre de los plazos legales, la UCR bonaerense tendrá lista de unidad para el comicio interno del 14 de noviembre. Los espacios partidarios de Maximiliano Abad, Gustavo Posse y Martín Lousteau acordaron la nómina y con ese activo político intentarán colocar un candidato propio a la Gobernación en 2023.

El actual presidente del Comité Provincia, Abad, continuará en el cargo. También se reserva la vicepresidencia para la senadora, Erica Revilla, de la cuarta sección electoral. La secretaría general corresponderá a Posse y los vocales intercalarán 1 por 1, en forma igualitaria. Los delegados al Comité Nacional, dos para Protagonismo Radical (Posse) y dos para Adelante Buenos Aires (Abad). Evolución (Lousteau) también preserva espacios en el reparto.

“En algunos municipios habrá competencia, pero por particularidades propias de la convivencia en territorio de los diferentes referentes radicales”, explicaron después del acuerdo a Clarín.

No fue un final de academia. La disputa previa resultó un bagaje conocido de presiones entre en la cúpula de la decisión y en los arrabales de un puñado de comités territoriales en los 135 distritos bonaerenses.

Como anticipó Clarín, no había demasiado entusiasmo de competencia interna. El ordenador fue la perspectiva cierta de disputa de liderazgo en la Provincia con el PRO y en forma sudbsidiaria con la Coalición Cívica de Elisa Carrió. Socios originales de la coalición Juntos por el Cambio, al que se agrega el Encuentro Republicano Federal, de Miguel Angel Pichetto.

El diputado Facundo Manes emergió en este trámite como la referencia que potencia el eventual despegue de la UCR desde la Provincia. Acumula el mayor crédito político. Es presidenciable. Anticipa la misma aspiración que el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales.

Abad sostiene al neurocirujano desde la presidencia del Comité. Posse considera tener mérito para la Gobernación. Y Lousteau repliega protagonismo, exclusivo, en la Ciudad Autónoma para suceder a Horacio Rodríguez Larreta.

Todas estas condicionalidades, según admiten en el radicalismo provincial, requería de cierta uniformidad de criterios. Una pelea intensa por los cargos el 14 de noviembre terminaría lesionando el objetivo de convertirse en primus interpares del PRO, para la Gobernación y para la presidencial. Ya habían tenido un anticipo de ese riesgo en las PASO 2021, cuando Posse y Manes fueron divididos para el cargo en el Congreso de la Nación. Por esa partición, Diego Santilli (PRO) fue electo primer diputado nacional por JpC.

Pero, además, existió otro dato relevante para el acuerdo de este viernes. En la interna de la UCR bonaerense 2020, Abad obtuvo 51% de los votos contra 49% de Posse en la elección al Comité. Ese equilibrio permitió la paridad en la discusión. Con otro apremio del número: Abad necesitaba del 55% de sufragios para renovar mandato.

Cualquiera fueran las motivaciones, hay un elemento sustancial del momento. La dirigencia radical de Buenos Aires no están en condiciones óptimas de movilizar, nuevamente, 120.000 afiliados, como en 2020. Un efecto trasladable a cualquier espacio partidario del país, ante el aplastamiento social por el hastío de la persistente crisis económica y política.

“Los bonaerenses nos piden terminar con las divisiones para fortalecer la Provincia y trabajar unidos por el futuro del país”, agotó la formalidad Posee.

Con este arreglo doméstico, sin traumas, por ahora, las peleas se limitan a los discursos. Y en lo más alto de los poderes políticos. El Frente de Todos tiene sus propias cuitas por el desgobierno de Alberto Fernández. Explícitas en horas, en ocasión de la conmemoración del 17 de octubre. Con actos diferenciados, colisionantes entre unos y otros.

Pero, también en JpC. Precísamente, Manes transcurre en un ensayo audaz. Hace algunos días cuestionó la administración de Mauricio Macri por presunta intromisión en la actividad judicial y por la tarea de espías internos de la AFI. Habló de “cloacas” de los servicios de inteligencia. Por sus dichos, desde el PRO lo interpelaron con términos destemplados. En el Comité UCR nacional, presidido por Morales, le dispensaron un trato menos agresivo, pero con tono de reprimenda. Abad, y el partido bonaerense lo respaldaron.

Ahí reside un escenario de eventual confrontación futura. Quieren, de acuerdo con la caracterización de los sostenes de Manes, saltar el “vicepresidencialismo conformista” que perseguiría Morales. Nada que admita el gobernador, quien prometió darle “una paliza” a Macri en caso de candidatearse para 2023-2027.

Al parecer, ambos, Manes y Morales, buscan posicionarse con Macri como fronting. Rarezas de la política, el oficialismo también insiste con la misma estrategia.

A Morales le resulta gratis hablar del ex presidente, en los términos silvestres que lo hace. Pero Manes cree que, al denunciar áreas sensibles de gestión como la Justicia y los servicios, incursiona en terreno cenagozo. Atribuyó “populismo institucional” del período 2015-2019 y movió toda la estantería de JpC. Hace algunos meses, con más parsimonia (y experiencia) Macri había confinado a Hipólito Yrigoyen al origen del “populismo” en la Argentina y el ruido provocado tuvo el efecto de una pedrada en el desierto de Atacama.

Este viernes, cuando sus correligionarios bonaerenses afinaban detalles de las listas, el neurocientífico y legislador decidió reafirmarse en sus conceptos al exponer un supuesto esquema de status quo con ciertos vicios de los políticos.

Después de la polémica que provocaron sus palabras dentro de la coalición opositora, el diputado explicó que sintió “pena por la Argentina”, porque si “alguien de la sociedad civil se involucra en la política” y “trata de aportar un granito de arena” resulta que “el mismo sistema” te “sale a matar”.

“Sentí lástima por una dirigencia que no discute ideas, ataca personas”, amplió Manes. Nuevamente bordea el margen de buena vecindad en la coalición opositora. Es un riesgo evaluado, a juzgar por la insistencia. Expone cierta inexperiencia en el intento de batalla en descampado. El comité UCR Provincia, consolidado con el acuerdo de estas horas, es su mangrullo. Llegado el caso, habría que determinar qué piensan de las alocuciones del médico en distritos claves como Córdoba, envuelto en sus propias internas. La suspicacia es por la construcción “en solitario” del neurocirujano. El prejuicio es por la falta de discernimiento que tienen sobre sus objetivos, alianzas y tendencias concretas en la creación de consensos.

¿Y la Convención Nacional del partido dónde se ubica con sus definiciones ¿. Llegado el momento, el órgano tiene la facultad de elaborar y sancionar el programa del partido para las presidenciales 2023. Radactará la letra de gobierno. Está presidido por Gustavo Manes, hermano del precandidato.

La familiaridad no es condición de éxito. Es apenas una circunstancia, pero ayuda.



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