El Camino de Santiago, un mundo de novela



Hay que agarrarse fuerte de las piernas de Don Carlos los días que uno piensa que hasta acá llegó, que basta, que para qué. Porque con esas dos piernas de roble mal torneadas Carlos Novarese aprendió a huir de su propia historia. Tiene 80 años, tres by pass y miles de kilómetros recorridos en el Camino de Santiago. Ya lo hizo 10 veces por diferentes rutas del norte de España y planea volver. Una y mil veces más. “Me cambió la vida”, jura.

Vive en Villa Carlos Paz, es librero y trabaja 12 horas por día. Todo lo que ahorra lo invierte en sus travesías, tal vez empujado por los vientos de Julio Verne y las obras que se cansó de recomendar en su librería, como Madame Bovary y eso de atreverse a vivir los sueños.

La primera vez que arrancó con la aventura de caminar tenía 67 años. Tardó 32 días en arrastrar sus pasos cansados desde Francia hasta la catedral de Compostela, en Galicia. Sus médicos le habían aconsejado abortar el plan. Su familia también. Nadie creyó que con los achaques de tantos decenios encima iba a lograrlo. Pero sus piernas no fallaron. Y al año siguiente, como si el mundo ya fuese suyo, convenció a su esposa para que lo acompañara. También a sus hijas. Y así, año a año, fue sumando más peregrinos a su sueño. Un desafío que viene de la Edad Media y atrae a una multitud de cristianos, turistas y deportistas.

“Hay que persistir, si todo fuera tan fácil cualquiera lo lograría”, explica con la seguridad de los que saben descorchar buenas historias. ¿Su próxima salida? Marzo 2023. Esta vez, avisa, se va a animar a cruzar los Pirineos con nieve. Como si todavía le hiciera falta seguir inventando sus propias batallas.



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