Fabiola Yáñez, al estilo de una Evita oriental


Un desfile de elaborados atuendos tradicionales y moda argentina fue el festejo por los 60 años de relaciones diplomáticas bilaterales, en el Palacio Bencich. Es parte de una iniciativa promovida por Fabiola Yáñez, que busca exportar diseño de indumentaria local.

Diseñadores de indumentaria de los dos países -especialistas en hanbok, la elaboradísima vestimenta tradicional de Corea, y los más populares entre los argentinos- participaron del festejo por los 60 años de relaciones diplomáticas entre los dos países, en el restaurado Palacio Bencich, de Retiro.

Fue la primera parte de una iniciativa de Fabiola Yáñez para exportar moda argentina a Corea del Sur, que se cristalizó ayer por la tarde en su atuendo: un vestido strapless de seda roja (en Corea simboliza la juventud y la energía del yang), y de escote asimétrico, pergeñado conjuntamente -vía reuniones virtuales- entre la creadora asiática Heajin Kwon y su par Ivana Picallo.

La argentina ya vistió a Yáñez en otras oportunidades. ¿Lo significativo? Además del estampado con un galón de oro en el ruedo de la falda, técnica utilizada ancestralmente por la familia real coreana, se destacó el uso de la seda tradicional coreana,  en un diseño moderno. Y las reminiscencias de Evita. 

​ Acompañado de un peinado de rodete bajo, el vestido de Fabiola Yánez fue una referencia inmediata al imaginario de la primera Evita, la de las galas públicas. Eva Perón luego cambió por completo su look, lejos de lo suntuoso, identíficándose con el uniforme y la idea de "servicio" cívico.


​ Acompañado de un peinado de rodete bajo, el vestido de Fabiola Yánez fue una referencia inmediata al imaginario de la primera Evita, la de las galas públicas. Eva Perón luego cambió por completo su look, lejos de lo suntuoso, identíficándose con el uniforme y la idea de «servicio» cívico.

Acompañado de un peinado de rodete bajo, el vestido fue una referencia inmediata al imaginario de Eva Perón, fechado sobre todo en sus primeras galas, y se volvió directamente un flash cuando la primera dama se detuvo por largos minutos -aunque de espaldas al público- en el balcón del majestuoso palacio. Sin embargo, pronto quedarían en primer plano los diseños elaboradísimos del hanbok,  esa vestimenta tradicional hecha de volúmenes, planos superpuestos y colores de contrastes inesperados. Esos vestidos, de los que hay un sinfín de casas de alquiler en Seúl, son imposibles de ver en nuestro país, salvo en las vitrinas del C.C. de Corea. Ayer por la noche se lucieron en vivo en la pasarela del Bencich.

Los festejos contaron con la presencia del Embajador de la República de Corea, Jang Myung-Soo, su esposa, Kim Jeong Hyun, y de Bowha Han, la directora del Centro Cultural Coreano, con su notable dominio del castellano.

La iniciativa de acercamiento emprendida por Yáñez es valiosa, dado que el intercambio  se propone proyectar a diseñadores argentinos en el mercado coreano, de altos consumidores y oferta global. 

La apertura de la pasarela slow (lenta) -en coincidencia con la principal preocupación de la moda contemporánea que pretende ser más sustentable- estuvo a cargo de la diseñadora Kim Hye Soon, quien cuenta con más de cuatro décadas de trayectoria en la producción de vestimenta.

Tanto esta última como sus pares, Minkyung Cheong y Jinwha Choi, procuraron mostrar diversidad de hanbok (vestido tradicional coreano) con piezas de corte y hechura ancestral, y otras de aspecto contemporáneo. 

Entre los argentinos estuvieron Benito Fernández, Cynthia Martos y Laurencio Adot, quienes presentaron piezas con foco en el demi couture y el prêt-à-porter, mientras que Adrián Brown trajo espectacularidad con vestidos volumétricos y estampados de flores, inspirados en los orientales.

Lo mismo Gabriel Lage, que tuvo a cargo culminar la pasada, con tres trajes nupciales confeccionados de manera íntegramente artesanal, en espejo con los atuendos hanbok para bodas, que al principio habían exhibido los coreanos.

Palacio Bencich. Allí se celebró el evento por los 60 años de las relaciones bilaterales entre Argentina y Corea. / Foto: Archivo Clarín


Palacio Bencich. Allí se celebró el evento por los 60 años de las relaciones bilaterales entre Argentina y Corea. / Foto: Archivo Clarín

Aunque el corolario fue para Pablo Ramírez, quien convocó a María Merlino para que cerrara con una performance sobre la pasarela. La actriz -recién llegada de Chicago, donde fue a presentar El Suplente- deleitó con Besos brujos y otros tangos de los años 30, mientras desplegaba el vestido de crepe de seda negro, blusa de taftan blanca, sobre una falda de seda mikado y faja de charol, además del destacado tocado de Mery Seré, como si entablara un diálogo imaginario con los jokduri (corona) coreanos, llevados por las mujeres en ocasiones especiales, como puede ser la ceremonia del matrimonio.

Con el intercambio de talentos fashion argentinos y coreanos al mundo, se espera que este encuentro por las seis décadas tenga continuidad en Seúl en 2023, con una comitiva de diseñadores locales que visitará Corea. De realizarse, confirmaría que, además de vestir prendas diseñadas y hechas en el país, Yáñez podría convertirse en una promotora eficaz de la moda argentina.

VA

Mirá también



Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.