«La nostalgia es una búsqueda interna para encontrar algo que creemos perdido»


«Les quiero dar un regalito. Han visto que ahora ahora está volviendo a usarse el vinilo, entonces me he encontrado joyas y esta la grabé en mi celular y les pongo tantito, porque es una joya», dice sorpresivamente la escritora mexicana Laura Esquivel en medio de la conferencia de prensa virtual que dio desde Brasilia –en donde cumple su rol de embajadora de México– para presentar Lo que yo vi, su último libro. Y entonces, así de la nada, pone su teléfono frente a la cámara y hace sonar una canción.  

«Me dicen que hay una aplicación donde está todo, pero esa versión no, así que dije ¡wow! Hagamos ahora un intermedio musical», anuncia sobre los primeros acordes de De que callada manera. «Es de un disco de principios de los años 70, Chico Buarque cantando con Pablo Milanes en Cuba», explica mientras mueve sus hombros al ritmo de la música y sonríe. Disfruta. Se divierte.

La autora del best seller Como agua para chocolate no solo se inspiró con la gastronomía para crear parte de su obra, que fue traducida a 36 idiomas y tiene adaptaciones al cine y al teatro. La música también es importante y ha estado presente en su vida a lo largo de los años. Eso queda claro en Lo que yo vi, una colección de memorias divididas en 13 entregas que ella prefiere pensar como «postales»-

"Lo que yo vi", de Laura Esquivel (Suma, $4.899 papel; $1.787 audiolibro y $1.489 ebook).


«Lo que yo vi», de Laura Esquivel (Suma, $4.899 papel; $1.787 audiolibro y $1.489 ebook).

El proyecto nació al inicio de la pandemia y la cuarentena. «Atravesó todos mis proyectos personales, todo se detuvo», recuerda y cuenta que en principio fue un proyecto de supervivencia.

«Alguien me sugirió entrar en esta plataforma llamada Patreon, en la que la gente se convierte en mecenas de los artistas, de algún modo. Hay países donde funciona muy bien, como Estados Unidos y algunos de Europa. Fue una tablita de salvación para poetas, músicos, actores. Así que dije bueno, voy a tratar de hacer lo mismo en México», recuerda.

«No funcionó tan bien, porque no tenemos esa cultura de mecenas», dice, pero sí le sirvió personal y profesionalmente. Se comprometió con su comunidad virtual a entregarles un texto por mes. Pero la escritora de 72 años subía una versión en español, más el audio narrado por ella, otra en inglés, con la grabación realizada por la actriz Yareli Arizmendi y un video en lenguaje de señas.

"Lo que yo vi" es una colección de memorias divididas en 13 entregas que ella prefiere pensar como "postales". / Foto: Néstor Sieira


«Lo que yo vi» es una colección de memorias divididas en 13 entregas que ella prefiere pensar como «postales». / Foto: Néstor Sieira

Memorias

Son 13 capítulos porque el proyecto original lo sostuvo un año y un mes. «Para mí, era simbólico. Siempre me gustó eso, son 13 lunas. Ahí decidí darlo por terminado en Patreon. Y ahora creí que tenía sentido publicar esas entregas y mantener el número».

El resultado es finalmente un libro, pero bastante particular. Es una edición a color que incluye fotografías y también códigos que permiten acceder a esa suerte de banda sonora del proyecto. Y aunque tiene un registro autobiográfico, también es un paseo por cierta forma de nostalgia positiva, para que quien lea se reencuentre con una época pasada, pero que Esquivel trae para mantenerla presente.

«Espero que triunfe todo lo que se sembró en Brasil y en México durante años. Aquellos músicos que trabajan en el campo de la utopía y que ahora cumplen 80 años pero están activos tienen mucho para decir. Lo que uno siembra a ese nivel tarde o temprano da fruto», reflexiona cuando termina la canción, cuando aún faltaban pocas horas para que se defina la elección de segunda vuelta en la que se enfrentaron Lula Da Silva y Jair Bolsonaro.

"El impacto de una pandemia hace pensar en qué es lo que nos lleva a este tipo de crisis", reflexionó Laura Esquivel.


«El impacto de una pandemia hace pensar en qué es lo que nos lleva a este tipo de crisis», reflexionó Laura Esquivel.

«Ya ven que primero se deshicieron de los vinilos y nos hicieron tirar los tocadiscos. Luego hubo cassettes, CD, todo se fue reemplazando», reflexiona. Ese gesto de rescatar música de un venilo a su celular es de alguna forma la prueba empírica de cómo piensa y ve el mundo Esquivel. Ahí detiene su ojo, oído, corazón, mente, y lo convierte en algo más. Textos. Momentos que comparte en Patreon. Conferencias de prensa. Este último libro.

«Para mí era muy importante destacar que estamos viviendo un momento histórico. El impacto de una pandemia hace pensar en qué es lo que nos lleva a este tipo de crisis. En lo político, lo económico, lo social. Por eso me detuve a pensar en ese mundo, ese México dónde crecí», explica sobre lo que quiso mostrar en Lo que yo vi.

«Son mis memorias, pero también las de toda una comunidad que soñó, vivió, trabajó y participó en el sostenimiento y creación de un mundo. Creo que, aunque haya sido con la mejor intención, todo se fue equivocando en el camino. Tal vez nos hubiera ido mejor como sociedad si apostamos a otro tipo de forma de obtener energía que no sea a través de los hidrocarburos», reflexiona.

Proyectos

Laura Esquivel primero trabajó como maestra. Después comenzó a escribir guiones. En 1989 publicó su primer libro, Como agua para chocolate, que fue incluido en la lista de los 100 mejores en castellano del siglo XX del periódico español El Mundo.

Es una novela romántica, con pizcas de realismo mágico, atravesada por la importancia de la comida. Cada capítulo es una receta típica mexicana y, en medio de la trama principal –el romance entre Tita y Pedro– están los pasos a seguir para preparar cada plato.

El libro tuvo varias adaptaciones teatrales y en 1992, Alfonso Arau llevó la historia al cine.​ Laura Esquivel se hizo conocida internacionalmente y siguió publicando éxitos, entre otros La ley del amor, que en 1996 fue la primera novela multimedia en México. Entre sus próximos proyectos, cuenta que en junio de 2023 se va a estrenar una versión para ballet de Como agua para chocolate en el Metropolitan de Nueva York.

La autora de "Como agua para chocolate", traducida a más de 30 idiomas. / Foto: Néstor Sieira.


La autora de «Como agua para chocolate», traducida a más de 30 idiomas. / Foto: Néstor Sieira.

La ciencia, la tecnología, el cuidado ambiental, la cultura, son algunos de sus múltiples intereses además de las letras. Desde 2008 hasta 2011 fue Directora general de Cultura en su país y en 2015 la eligieron como diputada federal por el partido de Andrés Manuel López Obrador. A partir de abril de este año comenzó su gestión como embajadora de México en Brasil.

Además, y en el medio, comenzó a hacer jornadas de meditación, y eso la llevó hasta la India. “La tradición hindú considera al cosmos como un océano de vibraciones. El propio Pitágoras dijo que cada átomo produce un sonido particular, un ritmo, una vibración”, explica. Esta reflexión también atraviesa Lo que yo vi. Lo mismo que la desconexión que genera la hiper conexión actual.

«Este afán de modernidad, dónde hemos caído, hace que la vida pase por comunicarte, estar informado todo el tiempo con videos, Tik Tok, con esto, con lo otro. Y esto, por un lado te mantiene enlazado con los demás,pero desde mi punto de vista, todo eso interfiere con la verdadera comunicación», asegura.

«Todo –dice– se presta a muchos malentendidos, porque no estás viendo a los ojos a alguien, no estás notando la mueca en el labio, o cómo movió la mano. Ojalá que esta separación pandémica nos sirviera para lograr la introspección. Meditar y a partir de cerrar los ojos, conectarse de nuevo con los demás».

Esquivel explica que revisitar su pasado le da pie para iluminar su presente. «En un capítulo, narro mi visita al Mercado de la Boquería en Barcelona y el encuentro que tuve con una señora que me reconoció y me regaló una receta de su abuela para hacer el bacalao. Digo entonces que recordar es volver al corazón, porque volvemos a un mundo que sigue existiendo en la memoria. Recordar puede reconectar con las utopías y retomar el pulso de la vida», reflexiona.

Lo que yo vi es un libro al que lo atraviesa el registro de un pasado que ya no es, pero no de un modo melancólico: “La nostalgia es una búsqueda interna para encontrar algo que creemos perdido. Una presencia, pero también un sabor, un sonido. Es maravillosa, porque fue lo que empujó a que los españoles llevaran en los barcos semillas que no querían extrañar y así como se fueron haciendo las grandes tradiciones culinarias, por ejemplo. Nos llegaban las naranjas, se llevaban el cacao. Ese ir y venir es lo que va haciendo la riqueza cultural”. 

VA/PC

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