un proyecto de diez años con los millones de Alibaba


China tiene un plan. Su presidente, Xi Jinping, ama el fútbol. Y ahora el país tiene un objetivo claro para su seleccionado femenino: estar entre las ocho primeras antes de 2025 y organizar el Mundial de 2031 siendo candidatas al título. ¿Cuál es su hoja de ruta? Innovación, planificación, atracción de talento y financiación para formar a sus jugadoras en el extranjero. Alibaba, la poderosa plataforma de comercio virtual, ya apoya el proyecto con 139 millones de euros.

Desde que en 1984 la Selección femenina del gigante asiático empezó a patear la pelota, se ha consagrado como campeona continental en doce ocasiones: tres veces en los Juegos Asiáticos y otras nueve en la Copa de Asia, la última de ellas en febrero pasado.

A nivel global, los máximos logros del conjunto femenino no han pasado de dos subcampeonatos, uno olímpico y otro mundialista, en los gloriosos años 90 del siglo pasado.

Luego de aquel comienzo de casi dos décadas de travesía en el desierto futbolístico, el futuro se avecina diferente.

El plan para alcanzar la supremacía

El presidente chino, Xi Jinping, es un amante del fútbol.
Foto Xinhua


El presidente chino, Xi Jinping, es un amante del fútbol.
Foto Xinhua

Para seguir con el crecimiento desarrollado en los últimos años dentro del fútbol en general, China presentó en octubre un proyecto para enfocar parte de estos esfuerzos exclusivamente en el sector femenino.

El plan a diez años, que tiene como mayor reclamo la organización de la Copa del Mundo de 2031 en territorio chino, ha puesto de acuerdo a distintos organismos, como los ministerios de Educación, Finanzas o la Asociación China de Fútbol (CFA, siglas en inglés).

Antes de 2025, quieren situarse entre las ocho primeras posiciones en el Mundial de 2023 y en los Juegos Olímpicos de París 2024, con la idea de alcanzar los cuatro primeros puestos en los mismos certámenes antes de 2030, para llegar al mencionado torneo de 2031 como claros contendientes al título.

A su vez, pretenden implementar una regla de acceso a la Superliga China en la que cualquier club que quiera participar deberá contar con su equipo de mujeres, para ayudar así a profesionalizar el fútbol femenino.

Priorizar el ejercicio físico y seguir el dudoso ejemplo de “éxito” del fútbol masculino son los controvertidos aspectos a resaltar del objetivo marcado para innovar el concepto de entrenamiento, además de querer “importar” talento con competiciones internacionales en suelo chino y financiar la “exportación” de jugadoras chinas a ligas en el extranjero.

Una lluvia de millones

La china Wang Shanshan remata ante Brasil en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Foto Xinhua


La china Wang Shanshan remata ante Brasil en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Foto Xinhua

La estrategia presentada nada más concluir el XX Congreso del Partido Comunista de China (PCCh), donde el reconocido aficionado al fútbol Xi Jinping fue reelegido para un tercer mandato inédito entre sus predecesores, no plantea cifras económicas para llevar a cabo sus objetivos.

Pero sería de esperar que aprovechasen el presupuesto de apoyo lanzado por la tecnológica Alipay, perteneciente al gigante Alibaba, con su campaña para el fútbol femenino de 1.000 millones de yuanes (137 millones de dólares o 139 millones de euros) a diez años, que empezó a utilizarse en 2019.

Los números de 2020 expuestos por la CFA, tras invertir los primeros 100 millones de yuanes (13,7 millones de dólares o 13,9 millones de euros), mostraron una clara evolución positiva, por lo menos en el ámbito cuantificable.

Tras 52 semanas, los equipos de formación para jóvenes futbolistas pasaron de 62 a 136, un aumento del 119%, con 2.995 futuras promesas enroladas en ellos, tras pasar por 369 centros de formación distribuidos entre escuelas primarias, secundarias e institutos.

Una ínfima cantidad invertida en comparación con los 30 millones de yuanes (4,1 millones de dólares o 4,2 millones de euros) que embolsó la Selección femenina al proclamarse campeona continental tras remontar dos goles en contra el pasado febrero.

«¡Por favor paguen el doble en primas al equipo de fútbol femenino en comparación con el equipo de fútbol masculino!», escribía Huang Jianxiang, un famoso comentarista de fútbol chino, en su cuenta de Weibo -equivalente a Twitter, censurado en China- tras la gesta de la Selección.

Los resultados, ante todo

El seleccionado femenino chino celebra después de un partido del Mundial de Francia 2019.
Foto Reuters


El seleccionado femenino chino celebra después de un partido del Mundial de Francia 2019.
Foto Reuters

El proyecto también hace hincapié en la necesidad de crear un entorno y una cultura futbolística en la sociedad femenina que permitan alcanzar los objetivos marcados.

En otras palabras, alcanzar a aquellas que nada tienen que ver con las privilegiadas que aspirarán a representar al gigante asiático con los colores de la Selección.

“Tienen que aprender a divertirse y no pensar solo en ganar”, resaltó a EFE Paul Major, el organizador de la liga internacional para mujeres de Beijing, que cuenta con tantos equipos de jugadoras extranjeras como chinas, como el mayor problema que afronta el fútbol femenino chino.

Un punto de vista compartido por Xu Zhibin, entrenador chino de tres equipos femeninos de aficionadas en la mencionada competición, además de dos equipos universitarios en la capital. “Algunas de las chicas están aprendiendo a disfrutar de un evento deportivo por primera vez en sus vidas. Es un mundo completamente nuevo el que se ha abierto para ellas”, dijo.

Xu agregó: «El obsoleto estatus social de la mujer hace que el deporte femenino no sea más que una macro estrategia para medallas olímpicas, lo que hace que pocas mujeres practiquen algún deporte, especialmente los difíciles de dominar o que requieren de más jugadoras para jugarlo en equipo”.

Por Guillermo Benavides Moine, de la agencia EFE.

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