porqué encuentra el goce en este Mundial como en ningún otro


El 10 argentino, a los 35 años, se divierte, se distiende, se suelta en los entrenamientos y la rompe a la hora de la verdad.

De la cara de desilución sentado en el banco en Alemania 2006 con apenas 19 años a jugar todos los minutos con 35 en Qatar 2022. De la sequía en Sudáfrica 2010 a meter tres goles en cuatro partidos y haber sumado nueve en total en Copas del Mundo. De ser clave en la fase de grupos de Brasil 2014, pero sin poder convertir en los mano a mano eliminatorios al desbloquear un nuevo nivel con su grito ante Australia en octavos (primero en esta instancia) en el estadio Ahmad Bin Ali de Al Rayyan. De su gesto de preocupación tomándose la frente en la fatídica experiencia de Rusia 2018 a sus caras de felicidad y goce total en suelo árabe en su partido mil.

Lionel Messi está disfrutando como nunca un Mundial. Incluso, quizá más o al menos de un modo totalmente diferente al de Brasil de hace ocho años cuando fue subcampeón del mundo. Todas sus expresiones delatan plenitud. El propio Leo lo reconoce cada vez que habla en zona mixta después de cada encuentro.

Esta Copa la afronta de un modo especial, distinto. Sus días en Doha están bien alejados de los fastidios, los nervios o el estrés de otros momentos. Aquí, en Oriente Medio, el 10 de la Selección argentina se divierte, se distiende, se suelta en los entrenamientos y la rompe a la hora de la verdad.

Messi se siente pleno en este Mundial y lo disfruta con sus compañeros y con su familia, cuando puede verlos. Foto: De la Orden / Enviado Especial.


Messi se siente pleno en este Mundial y lo disfruta con sus compañeros y con su familia, cuando puede verlos. Foto: De la Orden / Enviado Especial.

Aun con ese primer paso fallido fuera de planes que encendió las alarmas internas en la semana inicial, el capitán se permitió vivirlo de forma particular, sin volverse loco, sin hundirse en un pantano anímico ni futbolístico.

Lo sacó adelante con ese zurdazo contra México y a partir de allí todo se enderezó para la Scaloneta y para él. Contra Australia regaló una de sus mejores actuaciones mundialistas, con otro golazo y un segundo tiempo emocionante, maradoneano.

Y después de pasar un domingo en familia dentro de la Universidad de Qatar, Lionel Andrés sale último al campo de entrenamiento en la agradable tarde (ya de noche) qatarí para empezar el primero de los cuatro ensayos de preparación de cara al viernes. Habla con Scaloni y se pone a correr detrás de la pelota con la sonrisa que a todos tranquiliza. Su felicidad lleva calma al resto.

¿Por qué este es el Mundial que más está disfrutando Messi? Pueden encontrarse muchas causas: el momento de su carrera, la contención familiar, el contexto de un equipo que lo cobija y lo tiene como líder absoluto, la liberación tras el maracanazo, el apoyo de todo un país… No es una; todas forman un conjunto ideal alrededor del mejor jugador del mundo para potenciarlo y elevarlo a una de sus mejores versiones con la camiseta celeste y blanca.

Sus 35 años le sientan muy bien al rosarino. «Para mí, con experiencia y con esta edad, me hace verlo todo de otra manera», reconoció tras la clasificación a cuartos de final, donde este viernes se cruzará con Países Bajos. Leo ve las cosas con otros ojos. Se toma todo con mayor aplomo, con menos ansiedad y apostando a mantener la tranquilidad.

La edad de la madurez va de la mano de la edad del liderazgo. Lleva la cinta hace tiempo, pero se recibió de capitán en la Copa América de 2019, donde no brilló pero sí construyó puertas adentro de un grupo nuevo con compañeros más jóvenes su imagen de líder del vestuario. Y tres años más tarde es sin dudas un rol asimilado que no le pesa ni le resulta indeseado; le gusta.

Leo Messi celebra de cara a los hinchas la clasificación a cuartos de final. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial


Leo Messi celebra de cara a los hinchas la clasificación a cuartos de final. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

Hay una dato no menor que nadie quiere contemplar, pero que es una gran posibilidad: este puede ser su último Mundial. Y eso es otro impulso importante para hacerlo vivir cada instante como si fuera no hubiera un mañana.

Leo juega por él, por su país, pero también por su familia, principalmente su mujer y en especial sus tres hijos, que ya más crecidos entienden por primera vez de lo que realmente se trata un Mundial. Por eso, cada vez que sale a la cancha, Messi lo primero que hace es buscar en la tribuna dónde está su círculo íntimo. Y en cada festejo de gol, se los dedica con besos y puños en alto.

Thiago (10 años), Mateo (7) y Ciro (4) ya van comprendiendo que esta es la competencia más importante de todas y que su papá es el que guía al conjunto nacional. Principalmente los dos más grandes le preguntan cosas de la Copa del Mundo y hablan con él de los partidos, algo que a la Pulga lo entusiasma y lo motiva aún más. Le da orgullo la admiración de sus hijos y esa es nafta premium para él.

¿Dónde está Lío?. (Photo by JUAN MABROMATA / AFP)


¿Dónde está Lío?. (Photo by JUAN MABROMATA / AFP)

Claro que todo esto resultaría mucho más complejo sin haber existido el triunfo en Brasil ante Brasil el año pasado para terminar con 28 años de sequía y varias finales perdidas. Messi, igual que Angel Di María, Nicolás Otamendi y también el Kun Agüero (ya retirado), se sacó mil kilos de encima de sus hombros con la obtención de la Copa América a la que luego se le sumó la Finalissima ante Italia. Un click fundamental provocó eso en la cabeza del 10.

A eso se le suma la comodidad que siente como parte de este grupo tanto adentro como afuera del campo. Lionel Scaloni supo sacarle jugo a Lionel Messi para permitirle explotar al máximo con el escudo de la AFA en el pecho. Rodeado de buenas piernas y de futbolistas que dan, además, un plus de personalidad, el rosarino se siente respaldado por un equipo que lo contiene y lo deja volar.

Se siente querido Lionel. Esas voces que le hacían daño ya no se escuchan. No eran muchas, es cierto. Pero eran, en los momentos más difíciles, las que más le retumbaban en los oídos. Las críticas de antaño (que no aparece, que Maradona hubo uno solo, ¡que no canta el himno!) quedaron en malos recuerdos y desde hace rato que se enfoca en el aliento incondicional de la gente y hasta se anima a cantar las canciones que lo tienen a él mismo como protagonista de las letras del tablón.

Todos estos factores convergen en su figura para abrirle paso a una era de disfrute en la Selección para Leo Messi, que le está sacando todo el jugo posible. Porque los días más felices siempre fueron mundialistas.

Doha, Qatar. Enviado especial.

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