el gesto que Riquelme le dedicó a Macri y el hilo que lo conecta con el festejo de Messi para Van Gaal


Desde que Román le reclamó por los premios al ex presidente de Boca hasta este desahogo de la Pulga contra el neerlandés.

La celebración solo pudo resultar incomprensible para los profanos. Después de convertir el segundo gol del seleccionado argentino frente a Países Bajos y de recibir los saludos de sus compañeros, Lionel Messi se acercó al banco de suplentes rival, clavó la vista en el cuerpo técnico neerlandés y pegó las palmas de sus manos a sus pabellones auriculares. El Topo Gigio modelo 2022, revival del original patentado hace 21 años, fue el puente que unió a Juan Román Riquelme y Leo en una batalla gestual con Louis van Gaal.

Fue Román el que inmortalizó aquel festejo el 8 de abril de 2001, durante una victoria 3 a 0 de Boca en un Superclásico frente a River en la Bombonera. Su destinatario no fue un entrenador, sino el entonces presidente del club de la Ribera, Mauricio Macri, con quien el jugador mantenía una muy tensa relación.

Cuando faltaban 25 minutos para el final de aquel partido correspondiente a la 10ª fecha del Torneo Clausura 2001 y Boca se imponía 1 a 0 con un gol de Hugo Ibarra, Héctor Baldassi sancionó un penal a favor del local por una infracción de Franco Costanzo sobre Clemente Rodríguez. El 10 lo remató a la derecha y el arquero detuvo el disparo, pero el balón tomó altura y, antes de que el cancerbero pudiera recuperarse y de que el paraguayo Celso Ayala consiguiera anticiparlo, Riquelme cabeceó a la red.

Fiel a su estilo, pensó y planificó cada paso de ese festejo: corrió hasta la mitad de la cancha mientras se quitaba compañeros de encima. Quería estar solo, otra vez en el centro de la escena y como siempre. Allí detuvo su marcha, colocó sus dos manos detrás de sus orejas y se mantuvo inmóvil en esa posición, mientras escuchaba el alarido de la multitud que festejaba su gol. La mirada apuntaba a un sector estratégico: el palco oficial, donde estaba toda la cúpula dirigencial. Y la cámara enseguida apuntó hacia los palcos de enfrente donde estaba Macri.

“El festejo fue para mi hija porque le encanta el Topo Gigio”, justificó el ídolo tras la victoria. Nadie le creyó demasiado. En esos días, estaba enfrentado con la Comisión Directiva a partir del reclamo de un reconocimiento económico por los logros obtenidos, ya que Boca venía de ganar tres torneos locales, dos Copa Libertadores y una Intercontinental (ante el Real Madrid y con una actuación sobresaliente del 10).

El entorno de Román aseguraba que cobraba la misma prima que un juvenil del plantel, mientras que Macri argumentaba que el contrato firmado y vigente había sido acordado por ambas partes y no ameritaba modificaciones.

El 30 de marzo, 10 días antes de la celebración del Topo Gigio, el futuro presidente de la Nación había arrojado la primera piedra: había anunciado que Riquelme sería transferido a Barcelona a cambio de 26 millones de dólares, cifra récord para el fútbol argentino. “Esta venta solucionará muchos problemas porque equilibrará las cuentas», destacó el dirigente. “Esto es medio loco. Ahora dicen que ya me vendieron y yo no sé nada. Como no me quisieron arreglar el contrato, ahora dicen que me venden”, replicó el jugador.

Juan Román Riquelme y Mauricio Macri, sonrientes y en un período de tregua entre ellos. Foto: Santiago Pandolfi / Reuters.


Juan Román Riquelme y Mauricio Macri, sonrientes y en un período de tregua entre ellos. Foto: Santiago Pandolfi / Reuters.

Dos meses más tarde, el enfrentamiento apenas solapado entre el plantel y la Comisión Directiva escaló. Después de vencer a Palmeiras en Brasil por una de las semifinales de la Libertadores, los jugadores cantaron contra la dirigencia y lucieron remeras con inscripciones contra el tesorero Orlando Salvestrini. Carlos Bianchi respaldó a los futbolistas que darían a Boca otra copa pese al conflicto. Ese año terminó con Jorge Bermúdez, Oscar Córdoba y Bianchi fuera del club. Y con Riquelme vendido a Barcelona.

El enganche fue presentado en Cataluña el 8 de julio de 2002. Su contrato era por cinco años, pero Román solo permaneció 13 meses en el club blaugrana. Uno de los grandes motivos por los que no brilló fue la presencia de van Gaal en el banco de suplentes. El actual vicepresidente de Boca contó tiempo más tarde que apenas finalizada la conferencia de prensa de la presentación el técnico le dijo: “Tengo que hablar con usted”. Y lo invitó al vestuario. “Estos videos son todos de usted. Usted es el mejor jugador del mundo cuando tiene la pelota, pero cuando no la tiene, jugamos con uno menos. Acá tengo un sistema y confío en él, usted va a jugar de extremo izquierdo”, le dijo.

Y la historia continuó: “Al partido siguiente me metí en mi posición, por el medio. Ganamos 2 a 1 y las dos asistencias fueron mías. Al otro día fuimos a entrenar y pensé que estaríamos todos contentos. Pero me dijo: ‘Usted es un desordenado, todos dicen que jugó un partidazo y yo digo que tiene que jugar por la izquierda’. Después me sacó del equipo, pero fue honesto conmigo y me decía las cosas en la cara”, recordó Román.

Juan Román Riquelme y Louis van Gaal tuvieron una relación breve y tensa. Foto: Cesar Rangel / AP


Juan Román Riquelme y Louis van Gaal tuvieron una relación breve y tensa. Foto: Cesar Rangel / AP

El vínculo entre ambos fue breve y tenso. Van Gaal fue despedido el 26 de enero de 2003 debido a los malos resultados de un equipo que acumulaba 8 derrotas en 19 jornadas de la Liga de España y se ubicaba a 20 puntos del líder, Real Sociedad, y a solo 3 de los puestos de descenso. Su reemplazante fue Radomir Antic. El serbio tampoco le otorgó la titularidad a Riquelme, quien en agosto de ese año se marchó a Villarreal.

Dieciséis años después de aquel contrapunto entre Riquelme y van Gaal (quien también tuvo problemas con Ángel Di María en Manchester United en la temporada 2014/15), el DT neerlandés se despachó con una frase sobre Lionel Messi que seguramente quedó rebotando en la cabeza del rosarino.

“Mire al Barcelona, ¿cuántas Champions ha ganado con el que dicen que es el mejor jugador del mundo? Mire a Neymar, ¿cuántas Champions ha ganado el PSG? Messi y Neymar me gustan como futbolistas individuales, no como jugadores de equipo. Yo creo en el juego colectivo, no hay nada más importante que el jugador de equipo”, sostuvo en una entrevista publicada en el diario El País en junio de 2019, cuando llevaba dos años y medio retirado.

Lionel Messi discute con Louis van Gaal y con su asistente, Edgar Davids, tras el final del partido entre Argentina y Países Bajos. Foto: Paul Childs / Reuters.


Lionel Messi discute con Louis van Gaal y con su asistente, Edgar Davids, tras el final del partido entre Argentina y Países Bajos. Foto: Paul Childs / Reuters.

“Me gusta Messi como jugador individual. Es el mejor jugador individual del mundo porque sus estadísticas son asombrosas. ¡Me gusta! Pero, ¿por qué no gana la Champions desde hace cinco años? Como capitán deber preguntarse por qué el equipo no gana en Europa”, enfatizó entonces.

La venganza, ese plato que se sirve frío, llegó tres años y medio después, en los cuartos de final de una Copa del Mundo y con homenaje a Riquelme incluido. “Van Gaal vende que juega al fútbol y puso gente alta y empezó a tirar pelotazos”, remató Messi, por si hacía falta, después del encuentro.

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