¿Por qué miramos el cielo después de brindar en cada Año Nuevo? Cuatro obras que lo explican


Se fue el 2022, llegó el 2023: ¿cuál es una de las cosas que hacemos los seres humanos durante las noches de paso de un año a otro? Mirar el cielo. ​Por eso, para acompañar los brindis, la despedida de una etapa y el recibimiento de otra, van algunas obras de arte que puedan completar el festejo. Un ciclo termina, otro comienza: la naturaleza brinda señales. Cielo y Tierra se manifiestan, y el arte dice algo. A continuación, cuatro obras para contemplar. 

1. La nebulosa del cangrejo

«Postrándome, he observado la aparición de una estrella invitada. En la estrella había un color amarillo ligeramente iridiscente. Respetuosamente, de acuerdo con las disposiciones del Emperador, pronostiqué. El resultado dijo: ‘La estrella invitada no infringe sobre Aldebarán. Esto demuestra que el Abundante es Señor y que la Patria tiene un gran valor’.

El extracto de las crónicas de la dinastía Song (existente entre los años 960 y 1279) contiene el relato de la observación de los restos de una supernova (es decir, de una estrella que explota), restos que conforman lo que se conoce como la Nebulosa del Cangrejo.

Relatos e ilustraciones acerca de esta nebulosa (muy brillante a simple vista hace mil años), brindan una idea de la época y de las condiciones en las que trabajaban los astrólogos de la corte china, personajes sumamente importantes, ya que en siglos pasados existía la creencia de que las estrellas gobernaban nuestro destino a través de una «simpatía cósmica».

Antiguo grabado chino muestra a un astrónomo observando el cielo.


Antiguo grabado chino muestra a un astrónomo observando el cielo.

Es decir, se pensaba que los sucesos del Macrocosmos o de los cielos presagiaban eventos fatídicos en el Microcosmos, como por ejemplo el éxito o el fracaso de una batalla, o la muerte de un gobernante poderoso.

Por eso los astrólogos de la corte china tomaban su trabajo comprometidamente, aunque en realidad tampoco les quedaba otra: sus vidas dependían, literalmente, de ello (podían ser ejecutados por no predecir un eclipse, por ejemplo).

Aún en la actualidad, los astrónomos se benefician de estos archivos y registros meticulosos de antiguos observadores chinos, japoneses, coreanos y árabes.

Fue durante el Imperio Song, cuando también se supervisó la invención de la brújula, el papel moneda, la pólvora y la ingeniería hidráulica, se realizaron grandes avances en botánica, zoología, geología, mineralogía, mecánica, magnetismo, meteorología, relojería, medicina farmacéutica, arqueología, matemáticas, cartografía, óptica y arte.

China descubrió por primera vez este ícono interestelar con más de 600 años de anterioridad respecto a la astronomía occidental del Renacimiento europeo.

2. El libro de los cometas

Debido a su supuesta capacidad profética –anunciadora de buenas noticias o causante de eventos espantosos–, los cometas fueron objeto de atención desde siempre. Aquel significado astrológico de terribles augurios (ya descartado), estuvo sin embargo muy arraigado en la cultura europea del Renacimiento, tal como lo demuestran multitud de escritos y grabados.

De entre todos ellos, el Libro de los Cometas conforma un ejemplo hermoso. Publicado en 1587 con el título Acerca de los cometas y de sus significados generales y particulares según Ptolomeo, Albumasar, Haly, Alquind y otros astrólogos, aunque hacía más de un siglo que Guttenberg había inventado la imprenta moderna, Acerca de… fue manuscrito.

Debido a su supuesta capacidad profética, los cometas fueron objeto de atención desde siempre.


Debido a su supuesta capacidad profética, los cometas fueron objeto de atención desde siempre.

Pero en realidad se sabe poco de este tratado, del que se conservan dos copias ligeramente diferentes, con probabilidades de que hayan salido del mismo taller: una se encuentra en la biblioteca de la Universidad de Kassel (Alemania) y otra en la biblioteca del Instituto Warburg (Londres).

La obra se escribió en francés, con dos tipos de caligrafía diferentes que parecerían indicar que estuvieron trabajando en ella dos escribas. Se desconoce quién realizó las ilustraciones y se ignora, también, quiénes comisionaron la pieza y a quiénes estuvo dirigida en sus comienzos.

La mención en la obra de la aparición de “tres soles similares durante el año precedente de 1586” (“parhelio”) marca el año 1587 como un origen posible del trabajo. El taller donde se realizaron las ilustraciones probablemente fue uno de los pocos en donde, a finales del siglo XVI, aún iluminaban los tratados a mano (iluminar: incluir en la creación del texto o de las ilustraciones oro o plata).

Los cometas están relacionados con los planetas, y los influyen.


Los cometas están relacionados con los planetas, y los influyen.

Los primeros capítulos de esta obra están dedicados al origen de los cometas y de otros fenómenos como las estrellas fugaces. El autor alude a Aristóteles y su teoría de los vapores terrestres, y menciona guerras, sequías, hambrunas, crisis de fe, cambio de reyes, motines. Afirma que los cometas están relacionados con los planetas, y los influyen.

Así, si los vapores que conforman un cometa son de color blanco, demuestran la naturaleza de Júpiter: un color que indica templanza (virtud considerada joviana). Si los vapores fueran, en cambio, más bien rojos, indicarían sequedad y calor (propios de la naturaleza marciana). Si los colores de los vapores fueran diversos, el cometa tendría el temperamento de Mercurio porque, según el escriba, este planeta posee varios estados y significados.

Las ilustraciones de este maravilloso libro tienen características comunes: muchas son escenas costeras que nada tienen que ver con desgracias anunciadas por los cometas. Con cielos y horizontes de tonos estridentes (rojos y amarillos), siempre el cometa es protagonista, con un tamaño desproporcionadamente grande en comparación con el resto de la composición.

En la ilustración, el cometa enorme ha sido pintado con tonos amarillos y rojos, un campesino se encuentra debajo un árbol; dejó una horca de dos dientes sobre el suelo. Un búho lo mira posado en una rama.


En la ilustración, el cometa enorme ha sido pintado con tonos amarillos y rojos, un campesino se encuentra debajo un árbol; dejó una horca de dos dientes sobre el suelo. Un búho lo mira posado en una rama.

Algunos de los cometas representados tienen cola, otros no. También pueden observarse en las ilustraciones algunas estrellas. De los cometas, los colores amarillos y rojos, la forma de la cola y de la “cabellera” recuerdan a menudo al fuego, haciendo alusión, quizá, a su naturaleza ígnea.

Abajo, en varias ilustraciones pueden verse barcos de distintas formas y tamaños avanzando por el agua. Mientras, las personas se dedican a sus tareas percibiendo, quizás apenas, la presencia del cometa.

Son curiosas las descripciones de los cometas presentes en el texto, como por ejemplo la referida a “Miles”. El escrito menciona: “Posee el temperamento de Venus y es tan brillante como la Luna llena. Tiene crines y el color resplandece como el oro. Sigue su curso por todos los signos del Zodíaco. La cola conlleva el peor presagio. Cuando aparece, aterroriza a los reyes y a las gentes poderosas. Anuncia que nacerán hombres que transformarán las viejas leyes en otras nuevas”.

3. El libro de los milagros

El libro de los milagros incluye raras ilustraciones medievales vinculadas a la Biblia y también a diversos pensamientos mágicos que durante la Europa del Renacimiento imperaban en las creencias generales. Por eso, El libro… constituye, en realidad, un registro visual de los miedos profundos de la humanidad y a la vez, un anhelo presente por la misericordia, lo divino y lo milagroso.

El libro incluye 169 páginas de ilustraciones fantásticas realizadas con gouache y acuarela. Ellas representan constelaciones, conflagraciones e inundaciones, seres imposibles y catástrofes que, se pensaba entonces, predecían situaciones futuras.

"El libro de los milagros" propone un registro visual de los miedos profundos de la humanidad.


«El libro de los milagros» propone un registro visual de los miedos profundos de la humanidad.

Fue en 1552, cuando este manuscrito curioso, exhaustiva y detalladamente ilustrado apareció en la Ciudad Libre Imperial Suabia de Augsburgo, ubicada en la actual Alemania, por entonces parte del Sacro Imperio Romano Germánico.

El libro describe con detalles e ilustraciones desbordantes de imaginación la creciente obsesión de la Europa medieval y renacentista por las señales enviadas «por Dios», especialmente aquellas presentes en el Antiguo Testamento.

4. La “estrella” de Giotto di Bondone

En la pintura realizada en el año 1305 La adoración de los magos (puede observarse en la Capilla Scrovegni, Padua, Italia), Giotto di Bondone (Florencia, 1267-1337) pintó la “estrella de Belén” que acompañaba a los Reyes Magos con su larga cola.

El detalle de la obra siempre llamó la atención de los astrónomos, quienes sostienen que “la estrella” pintada por Giotto se trataba, en realidad, del Cometa Halley. Según los expertos, el cometa Halley –que orbita alrededor del Sol cada 74 0 79 años–, pudo observarse en el cielo italiano en el año 1301.

En la pintura realizada en el año 1305 "La adoración de los magos", Giotto di Bondone pintó la "estrella de Belén" que acompañaba a los Reyes Magos con su larga cola.


En la pintura realizada en el año 1305 «La adoración de los magos», Giotto di Bondone pintó la «estrella de Belén» que acompañaba a los Reyes Magos con su larga cola.

Los especialistas sostienen que es posible que Giotto lo haya observado, y que se haya inspirado en él para crear su conocida obra. Lo consideran el primer registro visual representativo del cometa, aunque los primeros avistamientos registrados y confirmados fueron llevados a cabo por los chinos y babilónicos; datan del año 240 AC.

Como mencionamos anteriormente, los cometas, meteoros y otros fenómenos siempre produjeron curiosidad y asombro en los seres humanos, especialmente en algunas culturas en donde su aparición se interpretaba como presagio de un cambio o de algún suceso importante.

Recordemos que durante la época en que Giotto pintó esta obra todavía no se creía que los planetas orbitaran alrededor del sol. Entonces, fenómenos como los cometas resultaban inexplicables y “mágicos”: una señal.

Mas tarde, el cometa fue descubierto y su registro detallado por Edmund Halley (1656-1742). Sin embargo, la ciencia reconoce el aporte que Giotto realizó a través de su pintura: por eso decidió bautizar “Misión Giotto” a la sonda espacial europea que en el año 1986 voló a 600 kilómetros del núcleo del cometa, para estudiar su superficie, gas y “coma”.

PC

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