Julio Le Parc y Guillermo Kuitca, dos maestros argentinos en Punta del Este



El Maca (Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry) es una institución ubicada cerca de Manantiales, en Punta del Este (Uruguay). Comprende un conjunto de edificios construidos en torno a un parque escultórico de 40 hectáreas, y al taller del creador y dueño del museo y predio, el escultor Pablo Atchugarry, reconocido artista plástico que vive la mitad del año en Italia y la mitad en Punta, especializado en escultura en mármol.

Inaugurado por el artista en 2022, el museo –diseñado por Carlos Ott–, es impresionante: los espacios arquitectónicos de cada pabellón integran el paisaje a las muestras. Se trata, por lo tanto, de al menos dos registros actuando en paralelo, el de cada exposición y el de los paisajes, con fondos de colinas y esculturas interviniendo el horizonte, el cielo.

Es en los espacios principales del Maca –ubicados en una de las alas del complejo, en la otra puede visitarse el maravilloso estudio de escultora de Atchugarry y una exposición permanente con sus obras–, en donde pueden observarse actualmente tres muestras de gran formato: Entre dos líneas tenues, de Emil Lukas, más dos exposiciones de grandes maestros argentinos, Quintaesencia, del gran Julio Le Parc, y Desenlace, del conocido pintor Guillermo Kuitca.

El recorrido

La primera de las exposiciones comprende las tres primeras salas del Maca. Son obras en su mayoría bidimensionales, vinculadas a la imagen fotográfica pero con base en el dibujo y sus técnicas.

Sin embargo, algunos de estos trabajos fueron realizados sobre vidrio, tal como si se tratara de fotografías del siglo XIX o de placas de negativos del mismo siglo.

Con la atención puesta en la expresividad de las líneas y en las oscilaciones perceptivas entre los diferentes planos espaciales de las composiciones, Lukas explora la profundidad compositiva y hace un guiño a los lenguajes y disciplinas. Sin embargo, lo único importante sigue siendo la línea, siempre.

Siguiendo el recorrido del museo, la segunda exposición que puede verse es Quintaesencia, del mendocino Julio Le Parc: una exposición antológica con más de 80 de sus obras.

Curada por el Atelier Le Parc y bajo la dirección artística de Yamil Le Parc, la muestra comprende las series más significativas del artista. Se trata de la segunda exposición de Le Parc en Uruguay luego de aquella de 1967 en el Instituto General Electric (IGE), a un año de que el artista recibiera el Gran Premio en la Bienal Internacional de Arte de Venecia.

¿Pero de dónde proviene el nombre de la muestra? De Lorenzo Gigli, el profesor de Dibujo que tuvo Le Parc mientras cursaba tercer año de la Escuela preparatoria de Bellas Artes. Gigli comentaba a sus compañeros, cuando no estaba Le Parc: “Le Parc no dibuja los modelos, él dibuja su quintaesencia”.

El artista sostiene hoy en día que durante aquella época, ese comentario lo llenaba de orgullo. “Todavía hoy sería una inmensa satisfacción oír a lo lejos, a mis espaldas, la voz brusca del arcángel Lorenzo Gigli diciendo: ‘Las obras de Le Parc son la misma quintaesencia'».

Ahora, en el Maca, la primera sala de la muestra de Le Parc contiene sus obras cinéticas, realizadas con movimiento y con luz: los Desplazamientos, los Relieves, las Contorsiones y siempre la luz como rectora de las piezas: su espíritu.

De hecho, es el gran Continuel lumière mobile (1963-2013) el que recibe a los espectadores en la entrada de la muestra, junto a otros Contínuos-móviles como Continuel lumière boite N°3 (2/3 + 1AP, 1959-1965).

Y sí: hay que mencionar el inmenso y bello Continuel lumière cylindre (1962-2022), esa superficie circular en donde las luces crean efectos gracias al movimiento y al tiempo; gracias a la experiencia.

Las Modulaciones I y II (pinturas en blanco y negro y pinturas en color), las Alquimias y especialmente los Continuels-mobiles (Contínuos-móviles), abren y cierran el recorrido por la trayectoria profesional y vital de este artista experimental, inquieto, curioso, disruptivo y especial, agudamente inteligente.

Es posible observar la inmensa Esfera naranja (2019) en el hall del pabellón del museo, de 4,50 metros de ancho, conviviendo con la ondulación de las colinas uruguayas y los muros curvos del maca.

La exposición de Le Parc se completa con un área dedicada a la realidad e inmersión virtuales, paseos digitales por dentro de sus obras, en un pabellón del museo ubicado del otro lado del parque escultórico.

Kuitca, por primera vez

Mientras, la muestra Desenlace, de Kuitca, expone, también, una comprensión profunda y abarcativa sobre el artista. Se trata de la primera exposición de este artista en Uruguay.

Abarca series importantes dentro de su producción, como Nadie olvida nada, El mar dulce y Siete últimas canciones (pertenecientes a los años 80); obras de la serie El idiota de la familia (2018); y trabajos surgidos durante la pandemia, en los que aún continúa trabajando.

De todo el inmenso e importante conjunto de obras del artista presentes en Maca, vale mencionar la presencia de Siete últimas canciones (1986), una de sus obras más conocidas, y también de dos o tres momentos del recorrido por la muestra en los que es necesario, quizás, detenerse: los pequeños planos arquitectónicos desarmados, deshechos, como Congreso, 2 cámaras (2002) o L’Encyclopédie (seis partes, 2002) y Sin título (2019), vinculados al Teatro Colón.

La apenas esbozada serie de monocopias realizadas con óleo sobre papel, representando manos, manchas o árboles invernales, esqueletos tristes de madera seca (Sin título, 7 partes, de 2020). La vitrina conteniendo escenas pequeñas: lunas de eclipse doble, mares, océanos embravecidos, costas nocturnas, planos minimal de habitaciones (¿dormitorios?); la cargada paleta de pintor, y dos autorretratos: de frente y de perfil.

De frente, Kuitca superpuesto a un esquema, a un plano. Se trata, quizás, de un Kuitca nocturno que mira a los ojos concentrado, cansado. De perfil: un Kuitca reciente, prácticamente atisbando el mundo por el rabillo del ojo sin querer torcer el cuello. Es en esta vitrina de universos diminutos, en donde reside el secreto diario, las preocupaciones de un pintor huidizo, escondido: aquí están, las claves de aquello que lo desvela, que lo alucina o preocupa.

Pesadillas y sueños, a lo que tema y lo que lo alumbra: táctica y resumen de la vida de un pintor, su relación íntima y desafiante con la materia; décadas de recorrer y saber. Por eso, es en Sin título (El teatro de la pintura) de 2017, en donde es posible percibir el camino del artista, sus años de oficio, los kilómetros de tela pintada, la pesadez e intensidad de la pintura, la opresión, la mente, las estrellas y el ejercicio: un viaje al bosque y abismo de la pintura y la identidad de un artista. Es la intensidad de la materia que se cierra, se cierra. Y la cortina que indica: hay que salir a escena.

Semana del Arte

Las muestras del Maca se inauguraron como parte de la Semana del arte en Punta del Este, cuyo evento central es la feria de arte Este Arte. Con su edición novena, el evento –desarrollado este año en el Pavilion Vik de José Ignacio, un espacio de arquitectura contemporánea de líneas nítidas y materiales cálidos, con salida y vista al mar y a los maravillosos atardeceres de la zona, parte del exquisito proyecto La Susana–, dio lugar a galerías nacionales e internacionales que apostaron por artistas trabajando en claves contemporáneas.

Con mucha obra reciente y una menor presencia de trabajos históricos, la feria ofreció este año multitud cuidada de opciones para observar y comprar. Todas las galerías presentes –como Xippas, María Casado, Elsi del Río, Reginar collections, Zielinsky, Bensignor gallery, entre otras–, son interesantes, pero podríamos destacar, por su originalidad, dos proyectos: el de La Pecera, una galería uruguaya creada por un colectivo de artistas; y Artbag, estrella de la feria con las Fancy Monas–NFTs de Edgardo Giménez.

La solidez de Xippas –cuyos espacios y depósitos ubicados en medio de las colinas de Manantiales pesan por lo creativos y simples (sello de identidad local)–, corona una selección de galerías y obras completamente profesional.

El programa de charlas de la feria brindó un panorama internacional y culto: Cecilia Alemani explicó su trabajo como curadora de la Bienal Internacional de Arte de Venecia, Barbara London –fue curadora de video del Moma– habló sobre arte audiovisual, y Joanna Warsza comentó su trabajo como co-curadora del pabellón polaco-romaní en la última Biennale.

Desde Punta del Este, Uruguay

PC

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