Un oficialismo con pocas ideas, y una oposición con fracturas


Realmente es necesario hacer un gran esfuerzo para intentar comprender cuál es la estrategia del kirchnerismo para el 2023, de su líder Cristina Kirchner, o del presidente Alberto Fernández. Pocas veces el sendero político de un gobierno peronista estuvo signado de tantas contradicciones, incertidumbres, pasos en falso y una falta de conducción.

La afirmación de Cristina de que no será “candidata a nada”, más allá que puertas adentro algunos le crean y otros no, desnudó una ausencia de recambio y de liderazgo en el Frente de Todos que evidencia, que el único recurso político genuino con el que cuenta el kirchnerismo es su vicepresidenta. Pero también denota las limitaciones, porque la líder del kirchnerismo está muy lejos de su apogeo.

Todos en privado alientan a Sergio Massa como el único que puede construir una candidatura digna. Pero debe pelear no sólo con la caída del poder adquisitivo a manos de la inflación, producto de la inacción de tres años de Gobierno, sino además con Cristina Kirchner, a quien sólo le interesa amedrentar al Poder Judicial y atacar a la Corte Suprema. Lo que termina desgastando también a Massa.

Alberto Fernández se lanzó a una campaña de manera voraz en la que se expone hasta para inaugurar una cancha de hockey en Miramar, en una una estrategia comunicacional que, una vez más, se estrella con la realidad. En ese rol ha regresado con fuerza el asesor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí. Está claro que el objetivo es confrontar con Mauricio Macri -a quien alude en cada acto- e intentar marcar diferencias a favor, aunque a veces suenan poco creíbles algunas definiciones.

Antoni Gutiérrez-Rubí, consultor catalán


Antoni Gutiérrez-Rubí, consultor catalán

Ocurrió en dos actos sucesivos, el miércoles en Exaltación de la Cruz y el viernes en la Ciudad. ”Del 2019 a la fecha somos el segundo país que más creció en el mundo”, dijo la primera vez. En la segunda oportunidad, lo amplió: Somos después de China, la economía que más creció en el mundo. Yo no miento, yo hago, porque los peronistas sabemos que mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar, Macri”.

Tampoco parece sencillo, al menos en la superficie, marcar diferencias elocuentes con la gestión de Macri.

A mediados del 2019, uno de los tantos candidatos a diputado nacional en territorio bonaerense por Cambiemos, intentaba convencer a un taxista que si seguía Macri en la Presidencia, podría profundizar los cambios, pero si volvía Cristina Kirchner al poder, regresaría alguien que había sido denunciada por corrupción.

.- Mirá, yo tengo 55 años y quiero vivir ahora. No me importa que va a pasar de acá a unos años. Y con Cristina estaba mejor.

Macri acumuló una inflación de 300% en sus cuatro años; tomando como referencia el 60% de inflación estimado por el Gobierno en el Presupuesto, que ningún economista lo avala, Alberto Fernández culminaría sus cuatro años de mandado con, al menos, un 550% de inflación. Casi el doble. Eso, además de haber triplicado los planes sociales de 500 mil a un millón y medio. O de aumentar la cantidad de trabajadores en negro.

Paradójicamente, cualquier ciudadano que haga una reflexión simple, módica y lineal, podría decir que está peor que con Macri. De seguro, no reparará en los argumentos que esgrime el oficialismo -muchas veces en forma desmedida-, cuando le echa la culpa de todos los males económicos a la herencia, la pandemia y la guerra en Ucrania aunque hayan subido los valores de los commodities -la soja- a precios históricos y por ello haya recibido más dólares por las retenciones.

En términos de comunicación política tampoco se entiende el video de la camporista y directora del PAMI, Luana Volnovich, defendiendo la compra de $14 millones en cotillón mundialistas e intentando capitalizar desde el triunfo en Qatar 2022 hasta la ocurrencia popular de los cánticos ¡¡Abuela, lalalalala!!!!

Y mucho menos la respuesta de la portavoz presidencial Gabriela Cerruti, luego de conocerse la inflación 2022 del 94,8%, argumentando que el objetivo estaba cumplido porque no se llegó a las tres cifras, es decir, 100%. O cuando dijo que algún día “el pueblo argentino va a reconocer la verdadera epopeya de este gobierno”. ¿A quién le hablará? ¿Qué pretende que la sociedad crea?

Conferencia de prensa de la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti


Conferencia de prensa de la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti

“El primer objetivo que teníamos en estos meses marcados por Sergio Massa y el presidente de la Nación era frenar la inercia inflacionaria. Empezar a volver a tener precios de referencia. Estamos camino a eso. No está logrado, no hay nada para festejar. Hay que arremangarse todos los días y empujar”, fue la respuesta más lógica que, por el contrario, ofreció el ministro de Obra Pública, Gabriel Katopodis.

Katopodis parece ser uno de los pocos ministros que luchan en soledad detrás de la idea de unidad del Frente de Todos. Dice que el candidato será aquél que deba surgir del consenso, pero que no es momento de definirlo; que Sergio Massa es “uno de los grandes dirigentes que tiene el peronismo”; que la mejor manera de empezar el año es enfocarse en la gestión y por eso apoya a Alberto Fernández y dice que hay que “apuntalar” a Axel Kicillof. La mayoría de los restantes miembros del gabinete, llevan agua para su propio molino.

La oposición también desatiende graves problemas internos, mientras sus principales espadas se lanzan a la campaña nacional con recorridos y declaraciones alti sonantes.

Juntos por el Cambio está experimentando un resquebrajamiento en varias provincias, en particular en aquéllas que no cuentan con PASO para ordenar las disputas.

En Neuquén, hay un sector del PRO cercano a Mauricio Macri que apoya la candidatura a gobernador de Rolando Figueroa, un ex dirigente del gobernante Movimiento Popular Neuquino (MPN), que competirá por su partido Comunidad. Pero allí Juntos por el Cambio, con el respaldo principal de la UCR y de la Coalición Cívica, apuestan a la candidatura de Pablo Servi, un dirigente de Evolución radical de Martín Lousteau.

En Río Negro los radicales rompieron JxC, cerraron acuerdo con el filo kirchnerista Alberto Weretilneck, e irán por el partido Juntos Somos Río Negro. En tanto, lo que queda de la coalición opositora iría con el dirigente del PRO Juan Carlos Tortoriello.

En Salta hay un sector del PRO encabezado por Alberto Castillo que que acompañar al gobernador Gustavo Saenz y el radicalismo jugaría con la postulación de Miguel Nanni.

En tanto en Chubut, donde el candidato a gobernador es Ignacio Torres del PRO, el intendente de Rawson y presidente de la UCR provincial, Damián Biss, quiere ir por la gobernación. En realidad, tiene una alianza no escrita con el mandatario peronista Mariano Arcioni, y el objetivo es dividir a Juntos por el Cambio en esa provincia.

Por si fuera poco, dos potenciales problemas se presentan en Tucumán y Córdoba, en esta última, por la irresuelta disputa entre el radical Rodrigo di Loredo y Luis Juez por la candidatura a la gobernación.

Este resquebrajamiento de la coalición opositora que amenaza la unidad antikirchnerista en todo el país, es producto de la ausencia de una mesa política nacional y un liderazgo que ordene las distintas confrontaciones. Mientras tanto, los presidenciables parecen estar más preocupados por los posicionamientos personales que por la consolidación del espacio.

Mirá también

Mirá también



Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.