Sevilla le ganó a Cádiz y salió del descenso en un partido que tuvo escándalos para todos los gustos



Rakitic convirtió sobre la hora un penal convalidado a instancias del VAR tras una jugada discutida. Sampaoli fue expulsado y Monchi, el director deportivo, se metió en la cancha para increpar al árbitro.

Con mucho sufrimiento, Sevilla le ganó a Cádiz sobre la hora y salió de la zona de descenso. De esta manera, el entrenador argentino Jorge Sampaoli, que venía muy cuestionado, tomó un poco de aire para poder continuar con su trabajo en el conjunto andaluz.

Con Erik Lamela titular y Gonzalo Montiel y Lucas Ocampos (ingresó por Lamela), que entraron en el segundo tiempo, Sevilla se llevó merecidamente la victoria pero padeció muchísimo para lograrla porque no lo hizo hasta el tiempo cumplido y a través de un penal que convirtió el experimentado futbolista croata Iván Rakitic, luego de una jugada discutida.

El penal llegó por el jugador de Cádiz Iván Alejo, quien tocó la pelota con su mano antes de que la conectara Ocampos, quien llegaba por detrás para definir. Pero el árbitro Alejandro José Hernández no cobró en primera instancia y tuvo que ser alertado por el VAR. Luego de revisar la jugada, sí dio la pena máxima.

Sevilla había tenido el dominio casi absoluto del partido, sobre todo en la segunda mitad, pero Jeremías Ledesma, el arquero argentino que ataja en Cádiz una y otra vez salvaba a su equipo. Y en la primera mitad, Lamela había anotado pero su gol fue anulado por una posición adelantada que advirtió el VAR.

Tal es la locura que se vivía en el Ramón Sánchez-Pizjuán que Sampaoli fue expulsado por doble amonestación tras reiteradas protestas al árbitro español Hernández Hernández, quien le mostró la primera tarjeta amarilla a los 58′ 15», haciéndole un gesto de que si continuaba hablando, lo iba a expulsar. El argentino la siguió e inmediatamente, a los 58’18», vio la segunda y la consecuente roja.

Antes, Monchi, el director deportivo del Sevilla, había bajado al campo de juego en el entretiempo para recriminarle el gol anulado al referí. «Es una vergüenza», gritó y pateó una botella de plástico.

Las cámaras de televisión tomaron el momento en el que se pudo leer de sus labios lo que Monchi le decía a Hernández Hernández. Luego, ya en un tono algo más calmo, le pidió explicaciones al cuarto árbitro.

El descontento se vio reflejado de igual manera en las caras de los jugadores. Fueron Rakitic y Jesús Navas los que le pidieron reiteradas explicaciones a Hernández Hernández, pero la decisión ya estaba tomada. También en la de Sampaoli, que tuvo que ahogar el grito de gol. 

La tranquilidad y el desahogo recién llegaron con el gol de Rakitic en el final. Con ese tanto, Sevilla no solo venció a un rival directo como Cádiz, que se encuentra en posición de descenso, mientras que el conjunto dirigido por Sampaoli salió de la zona roja.  

Fuente: agencias

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